domingo, enero 25, 2009

Cuerpos en el teatro

En medio de la oscuridad de pronto se enciende una luz cenital y descubro que desde el fondo del escenario una mujer camina lentamente hacia el público a través del silencio. Su cuerpo es frágil y tiembla, a cada paso sus tobillos están a punto de doblarse, realiza un enorme esfuerzo para entrar en un mundo oscuro y desolado, siento que su cuerpo viene viajando desde profundidades muy lejanas a las que nos invitaba la obra “Purgatorio”, de Mauricio Celedón.


Y en la obra “Paraíso”, presentada por el director en la reciente versión de Santiago a Mil, los cuerpos deambulaban por otros lados. Cuerpos colectivos, agitados, apresurados. Urgidos por las guerras de un mundo tan globalizado y tan guerrero que parece olvidar la fragilidad, la delicadeza y el valor de cada cuerpo.

Siempre he tenido la sensación de que el cuerpo tiene varias capas, o varios cuerpos, pero sólo algunos asoman a la superficie. Cuerpos ocultos, enterrados, subterráneos, olvidados, clandestinos, abandonados, cuerpos que como vagabundos ciegos intentan romper las barreras del encierro, cuerpos que tienen las huellas de nuestra historia, cuerpos que tienen cosas que decirnos.


Y en “Kôrper” (Cuerpos) de Sasha Waltz (la sucesora de Pina Baush, figura clave de la danza contemporánea alemana), hay una potente escritura con el cuerpo que remite tanto a los sufrimientos en los campos de concentración nazis como a la relectura que los cuerpos hacen de sí mismos respecto de lo femenino y lo masculino.

La presencia cercana de los cuerpos en un escenario teatral tiene un enorme poder para construir emociones y estas obras, y tantas otras, me provocan la sensación de que el cuerpo tiene varias capas, o varios cuerpos, algunos asomados a la superficie o a nuestra conciencia mientras otros permanecen en las profundidades, en las catacumbas.

Cuerpos ocultos, enterrados, subterráneos, olvidados, clandestinos, abandonados, cuerpos que como vagabundos ciegos intentan asomarse, salir a la superficie, romper las barreras del encierro, cuerpos que tienen las huellas de nuestra historia, cuerpos que tienen cosas que decirnos.

Al correr de estas notas se me vino a la memoria un libro de Therese Berterat, “El cuerpo tiene sus razones”, donde afirma que si el cuerpo es una casa apenas conocemos un par de habitaciones mientras las otras permanecen ocultas, llenas de telarañas, clausuradas. Cuerpos no expresados que el teatro, en algunas ocasiones, intenta sacar a la superficie.

8 comentarios:

carlos subiabre sierralta dijo...

saludos! Gracias por la actualización.

Un abrazo.

pazzifica dijo...

Asi es, el cuerpo es un instrumento infinito, un lugar casi secreto que guarda todo lo que somos, un lugar tan desconocido y olvidado que es necesario indagar, bucear, sumergirse en él ,de afuera hacia dentro y luego a la inversa.
Celedón y Waltz coinciden en ese cuerpo, y nos regalan lo que no conocemos de nosotros mismos.

Carola dijo...

A mi me tocó hacer, cuando estaba en primero de arquitectura un "Taller del Cuerpo", algo así como un taller de danza pensada desde la arquitectura, movimientos corporales que generarn espacios...en fin, y fué muy bonito, al menos para mí porque de a poco fuimos dejando prejuicios, temores, rigideces, modos de relacionarnos, para adentrarnos en otro lenguaje, en el de nuestro propio cuerpo. Como experiencia sanadora de estresses varios es muy buena y sobre todo una muy buena forma de acercamiento a nosotros mismos, a esos tantos que somos y no dejamos salir a veces por nuestras autoimpuestas rigideces.
Un saludo Augusto, gracias por tu post.
Carola

Gus dijo...

Particularmente me gusta mucho la danza contemporánea, agrupaciones como las de Maurice Béjart o la extraordinaria Alvin Ailley Dance Company: nos hacen gozar con lo que estamos viendo y nos enseñan la capacidad motora de los seres humanos ...

También disfruto de la danza africana y todo lo que esté relacionado con el jazz, como la obra de Bob Fosse y creo que cuando uno realiza cierto movimiento, es descubrir que existe una infinita libertad, que está aqui dentro, y que solo debemos trabajar para liberarla ...

Lo mejor? no deseo sentirme parte de estas fabulosas agrupaciones para comprobar que estoy vivo, con haber aprendido a respirar siento que he dado un gran paso.

L Mery dijo...

Claro, cuando el silencio cede protagonismo al movimiento (o a la inaccion) la atencion va al cuerpo, por eso el encanto en la danza, cine mudo, mimos, etc.; aun asi, me pasa que en el teatro es solo la voz la que en definitiva me transporta al personaje: tono, intensidad, gritos, llanto, desgarro, susurros o risas, van mucho más allá del envase-humano y su movimiento.
Bajo las tablas en cambio, la relacion cuerpo-persona me conmueve a mil, pues lo que le pasa al cuerpo se refleja en el alma (gente que pierde una extremidad, que se hace la cirugía estetica, que sufre violencia domestica, etc. es gente que se transforma internamente y que tambien reconoce el mundo de una forma distinta a partir de ese suceso corporal)... me quedo pegada en el tema cuerpo/personalidad, por algo el dicho mente-sana-en-cuerpo-sano... (sera tambien que en sociedades atormentadas, cuerpos atormentados? en sociedades libres, cuerpos libres? etc.)
Por que sera que la mayor parte de las obras que se detienen en el asunto del cuerpo son mas bien sufrientes y dificiles de digerir? Volviendo al post y a las obras mencionadas, hay que decir que ciertamente hay cuerpos que pueden llevar al paraiso y otros que te condenan a una pasadita por el purgatorio (algunos en su encuentro logran las dos cosas a la vez)..., aunque en realidad este hablando de otras tablas...
Cuerpos, un gran tema este. Que tengas un lindo verano. Saludos mil. L.

R! dijo...

¡Muy bonito el blog!.
Besos.

MeRiAdOx dijo...

Buen post... aunque prefiero creer que el cuerpo es un reflejo de esa alma vieja y ultra conectada a las demás. Accedemos a través de él a otras... es nuestro puente. Nos provoca, nos despierta.

Paz dijo...

Cuando me imaginaba le primera escena que describes y luego mencionas el nombre de la obra sentí tanta concordancia que me dieron ganas de correr a abrigarme en una bucata frente al lúgubre escenario. Bieeeeen lograo. (lastima que no puedo, lejanía)

Un abrazo, te cuidas y "danza"! que el cuerpo se descubra y nos muestre nuevas habitaciones ;)
Cariños, Paz