miércoles, agosto 24, 2011

Raúl Ruiz viene volando

Raúl viene volando desde la noche de enfrente y por fin estará de nuevo en su tierra. Con los recuerdos imborrables que nos regaló volveremos todos a conversar con él durante una larga caminata, en medio de una filmación, en El Parrón, el Normandie o en su casa y continuaremos fantaseando acerca del cine, de la vida o de cualquier tema que se asome, explorando, preguntando, escuchando sin apuro, arrancando de cualquier dogma que aplaste la imaginación.













Raúl se nos aparecerá en cualquier momento y, al igual que en sus películas, habrá que desterrar lo predecible, sepultar las fronteras y encontrarlo en ese territorio que está entre el mundo de los vivos y el de los muertos, entre lo real y lo imaginario, entre el pasado y el presente, entre la vigilia y el sueño porque, no hace tanto que lo decías Raúl, para eso se hacen las películas.
Y aquí estamos Raúl, esperándote. Hay tanto que conversar.

miércoles, agosto 10, 2011

"Los archivos del Cardenal" y el canal público

La serie recién estrenada por TVN ha generado algunas opiniones que sostienen que a través de ella se fomenta la división entre los chilenos. Además se dice que recordar ciertos hechos del pasado no es una tarea del canal público. No estoy de acuerdo. Creo que conocer las violaciones a los derechos humanos ocurridas en Chile nos permite asumir los inmensos dolores que se han vivido y hacernos cargo del país que hemos estado construyendo juntos.

Trabajé durante seis años en la Vicaría de la Solidaridad dirigiendo la revista “Solidaridad”, en la que se promovió el respeto a los derechos humanos y se denunciaron sus violaciones. Esta tarea, alentada por el Cardenal Raúl Silva Henríquez, no fue casual: los derechos humanos son parte central de la Doctrina Social de la Iglesia.


También fue un referente muy importante la Declaración Universal de Derechos Humanos, proclamada el 10 de diciembre de 1948 por las Naciones Unidas, que en uno de sus párrafos introductorios señalaba: “… el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad” y se proclamaba “como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias…”.


Años después, en 1984, con Juan Pablo Cárdenas y Fernando Paulsen creamos Teleanálisis, un programa mensual en video que narraba “las imágenes del país invisible”, es decir, aquellas que no aparecían en la TV de aquella época. Posteriormente fui invitado a ser parte de un equipo que investigó y escribió el libro “Chile. La memoria prohibida”, que fue publicado en noviembre de 1988, y que narraba hechos que permanecían en la oscuridad.


Hubo una multitud de personas e instituciones que trabajaron en tareas vinculadas con el periodismo, la defensa de los derechos humanos y la preservación de la memoria. Se entendía que ese empeño iba a permitir construir un país reconciliado con sus valores esenciales.


Desde ese punto de vista, me parece un aporte muy relevante que TVN, cumpliendo con su misión de canal público, exhiba la serie “Los archivos del Cardenal”. Hacerse cargo de la historia y de los dolores vividos es un modo de seguir construyendo un país para todos.


No está demás decir que recordar viene del latín re-cordis que significa que aquello que se recuerda “vuelva a pasar por nuestro corazón". Es decir, volver a conmovernos con aquellos hechos que causaron dolor para evitar que vuelvan a ocurrir. Hacerse cargo de la historia para seguir construyendo un futuro común está en el centro de lo que llamamos humanidad. Esta es una tarea central del canal público. Y no tiene que ver con la política, tiene que ver con la ética.

miércoles, julio 13, 2011

Ciudadanos huérfanos... pero con relato.

El movimiento estudiantil ha vuelto a poner en discusión el tema de la calidad de la educación pública. Ha introducido un relato que tiene que ver con valores, propuestas y metas en relación a los derechos, la equidad y otros.

Incluso al interior de las marchas hay múltiples narrativas y declaraciones que aspiran a cambiar el mundo: cantos, consignas, letreros, obras de teatro que se desarrollan durante las manifestaciones, performances, disfraces, máscaras, etc. El cartel que señala “Ya no basta con twittear” es uno de los más elocuentes y tiene sus raíces en la película de Aldo Francia “Ya no basta con rezar”, de 1972, cuando el tema de los cambios sociales era uno de los ejes centrales de la sociedad chilena.

Estas iniciativas han tenido una fuerte repercusión en las redes sociales, que son la instancia en donde los ciudadanos conversan entre ellos al margen de lo que digan, o no digan, las elites. Más aún, no están esperando que ellas se pronuncien. Las sociedades se reflejan por lo que dicen, y también por lo que no dicen. Son los silencios de la elite los que a menudo impulsan a los movimientos sociales. Este fenómeno ha sido particularmente relevante porque refleja la orfandad de los ciudadanos respecto del mundo político que, en este tema, y en muchos otros, parece mudo. Cuando la elite carece de narrativas acerca del futuro las cosas se complican no sólo por el vacío sino por una eventual pérdida de legitimidad.

Ante la ausencia de relatos los ciudadanos han decidido hablar entre ellos. Se hastiaron del silencio de quienes deben hablar, parlamentar, proponer. Ahora los jóvenes quieren hacerse cargo de sus inquietudes. Una sociedad sin relatos entra en crisis respecto de su identidad, de su historia y, lo que es aún más grave, respecto de una visión de un futuro compartido. En suma, se instala una crisis de sentido, que es precisamente lo que los relatos tratan de resolver. Tener un relato permite convocar y unir a muchos en torno a una causa común para modificar el futuro.

En su libro “Ontología del lenguaje”, de Rafael Echeverría, texto que he conocido en el taller sobre el Arte del Coaching Profesional (ACP), dirigido por Julio Olalla desde Newfield, el autor recuerda que somos la única especie que inventa historias. Producimos historias y somos producto de ellas, dice. Habitamos en los relatos acerca de uno mismo, del país, del mundo, etc., y producimos relatos para construir identidad y para cambiar el curso de los acontecimientos.

Homero, del que se dice que era ciego, pero no sordo ni mudo, comienza el Canto I de la Odisea diciendo: “Cuéntame, Musa, la historia del hombre de múltiples senderos”. Homero se exigía a sí mismo ser capaz de crear un relato para comprender, para otorgarle sentido a la existencia.

Es tiempo de narrar historias y relatos que se hagan cargo de las inquietudes, que generen propuestas y acciones. Lo peor es la mudez, el silencio y la parálisis.

jueves, mayo 19, 2011

Jóvenes, el baile de los que sobran

La polémica sobre HidroAysén hizo visible una tendencia que parece fortalecerse con el paso de los días. Jóvenes de las más diversas ciudades de Chile se autoconvocaron a través de las redes sociales para manifestar masivamente su desacuerdo con la aprobación del proyecto.

Seguramente ellos siguieron detenidamente la autoconvocatoria de los jóvenes en Egipto donde el movimiento produjo finalmente la caída del dictador Mubarak que llevaba 31 años en el poder. No creo que quieran derrocar a nadie pero tampoco están esperando que alguien los invite, especialmente porque durante tanto tiempo nadie los ha convocado a una tarea que ellos consideren relevante. ¿Se acuerdan de Los prisioneros ? “¿Únete al baile de los que sobran/ nadie nos va a echar de más/ nadie nos quiso ayudar de verdad…”

Por estos días recordé la película “La dura realidad” (“Reality bites”, 1994, dirigida por Ben Stiller) en la que el personaje de Wynona Ryder es una estudiante que está realizando un documental. El profesor le pregunta cuál es el tema de su trabajo y ella le dice que es sobre una generación sin referentes, sin héroes, sin líderes. Ante la extrañeza del profesor remata su discurso diciendo “lo que pasa es que nuestros padres cambiaron la revolución por el jogging.”

¿Ocurre algo similar acá? Parece que sí. A inicios de los Noventa surgió el dicho de que “los jóvenes no están ni ahí”. Curiosa afirmación si se toma en cuenta que sólo pocos años antes los jóvenes habían sido protagonistas de las movilizaciones contra la dictadura. Quizá cuando volvió la democracia “no estaban ni ahí” porque nadie los convocó o porque comenzaron a ser considerados un estorbo. Años después apareció el movimiento de los pingüinos generando la sorpresa de todo el país. ¿Quiénes son? ¿De dónde vienen? ¿Cómo es que saben tanto sobre las leyes que rigen la educación? La sorpresa fue mayúscula.

El fenómeno no ocurre sólo en Chile. En España, por estos días y en medio de la severa crisis económica que ha tenido un fuerte impacto social, surgió el movimiento “Jóvenes sin futuro” –el nombre lo dice todo- y declararon que no querían “una democracia amordazada y secuestrada por los mercados , ante lo que se hace necesario que la sociedad civil se exprese.”
El hecho de fondo es que la mezcla entre las redes sociales y la decisión de los jóvenes de autoconvocarse para manifestar una voz propia genera una sociedad distinta a la conocida. Si los líderes no asumen esto se van a quedar afuera.

Las cosas están desordenadas, pueden decir algunos. Las cosas están adquiriendo sentido, pueden decir otros.

miércoles, mayo 04, 2011

Bin Laden: la batalla de las imágenes

En estos días se ha informado que el gobierno del Presidente Barack Obama ha debatido acerca de la decisión de publicar o no la foto de Bin Laden muerto. Finalmente se ha tomado la decisión de no publicarlas.

Este asunto tiene que ver, por una parte, con la necesidad de certificar el acontecimiento, especialmente porque a las pocas horas de ocurrido el hecho ya existían intentos para negar su veracidad. Y, por otra parte, se teme que la publicación de esa imagen aumente la ira de los partidarios del terrorista y acentúe el riesgo de atentados en diversas partes del mundo.

Viene al caso recordar la frase de William Randolph Hearst, magnate estadounidense de la prensa y dueño del “New York Journal”, cuando a finales del siglo XIX, y para aumentar la agitación diplomática en torno al conflicto de su país con Cuba, le dijo a un periodista: “Usted ponga las ilustraciones, que yo pondré la guerra.” Si no había ilustraciones la guerra no existía.

En el caso actual no publicarla va a generar una polémica dura, y larga. Mostrar el momento en que lo lanzan al mar pareciera que no resuelve el problema. Vivimos en una época y en una cultura visual en la que se exige ver los sucesos relevantes, los cuales sólo entonces adquieren el estatus de verdad.

Los iconos siempre están presentes en los ritos simbólicos. De hecho, las imágenes más antiguas de la humanidad vienen del arte funerario. En Irak, a las pocas horas del ahorcamiento de Hussein se pudo ver por televisión a multitudes de ciudadanos derribando las estatuas del dictador. Lo mismo ocurrió hace poco en Egipto con el incendio de los carteles que representaban a Mubarak. Destruir las imágenes era la muerte ritual, definitiva y simbólica de los dictadores.
A las imágenes se les atribuyen incluso propiedades que no tienen y en muchas ocasiones se establece una relación afectiva con ellas. Nadie rompería la fotografía de un ser querido.
No es extraño entonces que en lenguas antiguas como el latín se utilizara la misma palabra, Imago, para designar la imagen, la sombra y el alma. Las imágenes que observamos nos impactan a nivel consciente e inconsciente y recorren senderos misteriosos que se relacionan con emociones muy profundas.
Les atribuimos a las imágenes incluso propiedades que no tienen, lo que ya está sugerido en leyendas muy antiguas. En “Vida y muerte de la imagen. Historia de la mirada en Occidente”, Régis Debray cita la antigua leyenda en la que un emperador chino que exigió al pintor de su corte que borrara la cascada de agua que había pintado en un muro del palacio porque el ruido del agua le impedía dormir.

Lo visible tiene códigos invisibles que nos conectan a emociones profundas y códigos ancestrales que están más allá de la conciencia.

domingo, abril 24, 2011

Tim Robbins me habría escupido en la cara

La brevedad y la velocidad son señas claves de la postmodernidad.

En la película “El pez gordo” (1992), del siempre irónico Robert Altman, el personaje que interpreta Tim Robbins es un ejecutivo de Hollywood que recibe a guionistas independientes que quieren vender una historia para que se convierta en película.

Llega un tipo. Flaco, nervioso.

- Cuénteme su historia en 25 palabras, le dice Robbins, mirándolo fríamente.

El guionista, sabiendo que se juega la vida, le cuenta rápida y brevemente su historia.

- Eso fue más de 25 palabras, contesta lacónico Robbins poniendo fin a la conversación.




Pero también hay quienes reivindican la lentitud y prefieren escapar de la velocidad y de la brevedad. El escritor canadiense Carl Honoré sostiene que vivimos con miedo a perder el tiempo, domesticados por la velocidad y la simultaneidad. “La aceleración, dice, nos hace desperdiciar la vida. La velocidad es una manera de no enfrentarse a lo que le pasa a tu cuerpo y a tu mente, de evitar las preguntas importantes”.

Lo dicho por Séneca, en “De la brevedad de la vida”, viene al caso: “No es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho.”

El cine juega con el tiempo. La cámara lenta expande el “tiempo real” (que no es real porque estamos hablando de tiempo fílmico), alarga el relato y agrega significado a las acciones.

En “La pandilla salvaje” (1969) Sam Peckinpah escudriña en las imágenes por la vía de la cámara lenta y las convierte en una coreografía muy particular que permite construir otra mirada sobre las acciones y los personajes. En este caso la expansión del relato, y no su brevedad, es lo que se agradece.

Pero hay relatos cortos de gran maestría. Como elogio a la brevedad en 2006 la revista Wired convocó a una treintena de escritores y les pidió un cuento de apenas seis palabras, tomando como ejemplo el famoso relato breve de Ernest Hemingway. Aquí van algunos.

“Muy confundido, leyó su propio obituario.” Steven Meretzky.
“Era muy caro seguir siendo humano.” Bruce Sterling.
“Salvó al mundo volviendo a morir.” Ben Bova.
Y ahora el relato de Hemingway que originó todo.
“For sale: baby shoes, never worn.” (“Vendo zapatos de bebé, sin usar.”)

(Esto tiene 391 palabras. Lo dije al inicio: Tim Robbins me habría escupido en la cara).

martes, abril 12, 2011

Los dioses no tienen insomnio

Estudios basados en la neurociencia sostienen que las mejores ideas afloran durante el sueño cuando el cerebro se transforma en un poderoso procesador de lo aprendido durante el día. Pero el guionista Paul Schrader, autor la historia de “Taxi driver”, que se acaba de lanzar restaurada, tuvo que darse una vuelta más dura y más larga. Tenía insomnio.



Pasó por un período de severas crisis sentimentales, consumo obsesivo de pornografía, depresión, fantasías de suicidio, vida solitaria y un insomnio pertinaz. No es poco. Pero su interés en el cine refleja su carácter estoico: “Me enamoré del cine cuando era niño porque me lo prohibieron”. Y su opción por las historias es clara: “No tiene que ser precisamente algo grandioso, sino algo que te preocupe.”

En el guión de “Taxi driver” narra la historia de un ex combatiente de Vietnam con problemas de insomnio que experimenta un miedo y un vacío que no es capaz de comprender y que lo va deslizando hacia la locura.

Entre angustias y obsesiones Schrader comenzó a imaginarlo para sacárselo de su cabeza y terminó creando un gran relato que pareciera surgido de un diálogo con Travis Bickle, su personaje: "Are you talking to me?"

El proceso creativo no es secuencial sino caótico, más sucio que pulcro. Se mezclan el dolor, la desesperación, el talento, las ganas, el miedo, las intuiciones. A diferencia de los vampiros, que se desvelan a mediodía, algunas almas viajan por el túnel oscuro de la noche, ese que está lleno de vacíos e insomnios. -

- ¿Por qué quieres ser taxista Bickle?


- No puedo dormir por las noches.


- Para eso están los cines porno.


- Sí, lo sé. Eso ya lo intenté.
-

- ¿A qué te dedicas ahora?
-

- Bueno, me paso la noche dando vueltas…


Schrader explicó que la historia de Travis Bickle tenía el objetivo de recordar a los jóvenes que al ir a la guerra de Vietnam eran despedidos cómo héroes y al volver sólo les esperaba la soledad y el abandono.

Con su insomnio a cuestas Paul Schrader no olvidó y por estos días me acordé de lo que alguna vez me dijo el siquiatra y dramaturgo Marco Antonio de la Parra: "el día es oficialista y en la noche, insomnio incluido, se puede explorar con libertad."

Ya está amaneciendo y al final de esta vigilia me pregunto si en el inicio de la creación los dioses tenían insomnio. Quizá no, porque el guión tiene fallas.

jueves, marzo 31, 2011

Twitter, el debate público y presunciones de terrorismo

Juan Luis Cebrián, primer director del diario El País de España acaba de sostener que "las redes sociales, como Twitter y Facebook, son un buen instrumento para convocar manifestaciones, como las que están detrás de los levantamientos populares en Egipto, Túnez, Libia o Yemen y para hacer circular noticias concretas." Pero precisó que "para el análisis y la comprensión de la situación aún no son útiles". Cierto, no hay que confundir datos breves y frases ingeniosas con análisis de fondo.

Está claro que 140 caracteres no dan para tanto. Sin embargo, el conjunto de lo que se dice en Twitter permite conocer y analizar los temas que allí se expresan y tomar el pulso a los intereses de ciudadanos que no aparecen en los medios. Siempre se ha dicho que la opinión pública es “la opinión publicada”, lo que indica que sólo una elite muy pequeña, aquella que tiene espacio en los medios tradicionales, es la que tiene mayores posibilidades de influir en el debate público. En ese esquema, los ciudadanos estaban reducidos a ser sólo consumidores de las opiniones de los más influyentes. Afortunadamente eso terminó.

Por otra parte, los twitter aportan un lenguaje que muchas veces opta por el sarcasmo y la ironía lo que hasta hace poco estaba prácticamente excluido. Y es precisamente este juego con el lenguaje lo que permite expresar comentarios y críticas que amplían el debate y develan otras miradas, reflejando de un modo más sincero lo que ocurre en el mundo ciudadano. Mientras la formalidad a menudo está llena de limitaciones el lenguaje de las redes sociales tiene una franqueza que vitaliza el debate.

Los temas públicos habían estado hasta ahora hegemonizados por las pautas de los medios tradicionales, en las cuales muchos temas, por razones de espacio u otras, quedaban fuera. Ahora muchas veces los medios se ven obligados a abordar temas que aparecieron primero en las redes sociales. Esto no significa despreciar a los medios tradicionales. Sin ir muy lejos, recordemos que en Chile fue el programa Informe especial de TVN el que otorgó resonancia pública al caso Karadima cuando muchos preferían mantenerlo en la oscuridad. Fue entonces que a las autoridades de la Iglesia Católica no les quedó otra alternativa que abordarlo en serio luego de muchos años de encubrimientos.


Luego en Twitter pudimos conocer lo que los ciudadanos pensaban al respecto, lo que no fue indiferente para las autoridades. En suma, en el caso de las redes sociales el centro obviamente no es el análisis sino la opinión instantánea respecto de lo que está pasando, lo que posteriormente puede permitir un análisis de tendencias. No es poco.


Y ahora recién me entero que según un informe del ejército de los Estados Unidos Twitter podría convertirse en una potencial herramienta de comunicación para los terroristas. Allí se sostiene que en la actualidad Twitter podría ser utilizado como medio de comunicación por grupos de activismo social, entre los que se encontrarían socialistas, comunistas, anarquistas y un largo etcétera. Lo mismo sostiene Chávez. ¿El principio del fin? ¿Hablar por teléfono también se terminará convirtiendo en una actividad peligrosa? Huele mal.

martes, febrero 08, 2011

El regalo de Uberto

La multitud permanecía atenta cuando el caballo entró a la Iglesia por la nave central con paso tranquilo, se detuvo cerca de la escalinata que conducía al altar y, sin apuro ni pudor, se mandó una tremenda cagada.

Los fieles del barrio La Tartuca, en Siena, se unieron en un murmullo de admiración y contemplaron extasiados el montón de caca tibia, húmeda y olorosa que yacía frente al cuadro de San Antonio de Padua, el Santo Patrón del lugar, que observaba satisfecho la escena.

El párroco, enérgico, descendió por las gradas, se acercó a Uberto, que así se llamaba el caballo, hasta quedar a pocos centímetros del animal, le dio su bendición y luego, mirándolo a los ojos, con voz firme le dijo “¡va e torna vincitore!”.



El Palio de Siena es una fiesta que mezcla elementos religiosos y paganos de la que existen crónicas desde 1283, aunque se supone que es mucho más antigua.


Dos veces al año, el 2 de julio y el 16 de agosto, en la Piazza del Campo, que tiene forma de herradura, 10 jinetes que representan a cada uno los barrios de Siena se lanzan en una carrera frenética que dura 90 segundos.

Todo vale, los caballos son duramente fustigados, los rivales se golpean, algunos caen, otros se estrellan contra un muro mientras la multitud enfervorizada alienta a su favorito.

Después de tres vueltas a la pista el jinete ganador recibe el Palio, un estandarte de seda, y es llevado en andas mientras todos besan y celebran al caballo. Luego, en una fiesta que dura hasta la madrugada, las mesas se sacan a la calle, los vecinos comparten la cena y las bandas de música recorren la ciudad llenándola de música y colores.

La visita de cada uno de los caballos a los templos de su barrio en las horas previas a la carrera es parte central de la fiesta. La tradición establece que si el animal caga dentro de la Iglesia es un muy buen presagio que aumenta las posibilidades de vencer.

Por eso, desde que Uberto entró a la parroquia de La Tartuca vestido de amarillo y azul oscuro, los colores oficiales del barrio, los vecinos, el jinete, San Antonio de Padua, otros santos que andaban por allí, los turistas y el cura estaban muy atentos esperando la señal divina. Cuando el caballo cagó dieron rienda suelta a su alegría y fue entonces que el sacerdote se acercó y le dio el mandato: “va e torna vincitore”.

Después de la ceremonia la mierda fue recogida con pala, el piso baldeado, los santos tapados y todos se fueron emocionados y felices, lo que habitualmente no ocurre cuando alguien, fuera de contexto, se manda una cagada.

lunes, enero 31, 2011

El baile de los que sobran

En la película “El salvaje”, de 1953, dirigida por Laszlo Benedek, Marlon Brando y un grupo de moteros llegan a un pueblo chico dominado por adultos de ceño fruncido que no quieren que nada nuevo ocurra y que perciben a los jóvenes sólo como una amenaza. Los moteros comienzan a desordenar el aburrimiento. Andan pateando piedras. Cuando un adulto le pregunta a Brando hacia dónde van la respuesta es “no sabemos, sólo queremos olvidarnos de todo”. Faltaba poco para que surgiera James Dean y su “Rebelde sin causa” y el rock está a punto de explotar.

En el pueblo se enfrentan dos lógicas: los que no saben qué hacer y los que optan por la violencia para exterminar a los jóvenes. Viendo la película recordé un relato de la antigüedad en el que en una aldea los hombres se van a la guerra y sólo quedan las mujeres, los ancianos moribundos y los adolescentes. Cuando los adultos vuelven, se encuentran con que todas las mujeres de la aldea están embarazadas. Pasa el tiempo, los adultos deben irse a otra guerra pero, antes de hacerlo, asesinan a todos los adolescentes.

Parece que en determinadas circunstancias algunos no saben qué hacer con los jóvenes. Por estos días, en Egipto, han iniciado una revuelta exigiendo democracia y la salida del Presidente Hosni Mubarak, que lleva 30 años en el poder. Ellos tienen memoria, todo comenzó antes de que nacieran, y no quieren olvidar. "Esta lucha no pertenece a los políticos o los intelectuales, es de los jóvenes, que logramos sortear los controles del régimen a través de internet", afirma Mido Scield, un joven egipcio de 25 años.

A diferencia del personaje de Brando, los jóvenes egipcios sí saben hacia dónde quieren avanzar. Lo mismo ocurría con “el hombre del tanque”, un joven anónimo que se interpuso frente a una línea de varios tanques durante la revuelta de la Plaza Tiananmen de 1989 en la República Popular China. Pero en ese caso el muro de silencio aplastó las demandas democráticas. Todavía no existían las nuevas tecnologías.

Pero ahora sí existen y a través de ellas se organizaron las movilizaciones. A pesar del bloqueo a internet y a los teléfonos móviles decretado por Mubarak el movimiento ha logrado eludirlo, según informa la prensa internacional.


Las nuevas tecnologías generan efectos sin vuelta atrás y hacen posible que los jóvenes irrumpan y expresen sus demandas, tarea en la que el mundo político continúa en el tiempo de los faraones.

Por acá, mientras tanto, no es inútil recordar a Los prisioneros y El baile de los que sobran.

Es otra noche más de caminar
es otro fin de mes sin novedad
tus amigos se quedaron igual que tú
este año se les acabaron
los juegos...los 12 juegos
Únanse al baile de los que sobran
nadie nos va a echar de más
nadie nos quiso ayudar de verdad…