lunes, septiembre 01, 2008

"Litoral", el pasado es un país lejano

Temprano en la mañana comienza la filmación de Litoral. El restorán El Parrón se ha convertido rápidamente y con un par de toques de decorado en una Quinta de Recreo. Ruiz se pasea tranquilo, sabe que todo va a fluir y "si no es así -dice- hay que saber aprovechar los imprevistos y los accidentes, el cine está repleto de ellos pero si uno los sabe aprovechar pueden terminar enriqueciendo una escena o crear algo que no existía". Los accidentes, los problemas, los errores como motor de creación, gran tema.

Todo está listo y hay que cumplir algunos ritos de inicio de filmación. La foto.




Siete meses después estamos a punto de estrenar. Vuelvo a mirar el primer capítulo antes de la salida al aire. Lo he visto tantas veces pero me continúan sorprendiendo los detalles, las atmósferas, las emociones cinematográficas.

Al inicio, mientras se escucha la notable música de Jorge Arriagada, se lee lo siguiente.

"Me dicen que el Lucerna
es el único barco
en el que vivos y muertos
conviven pacíficamente.


No es mi opinión:
yo viajé tres años y medio
en ese barco maldito
y de lo que vi y hallé
en ello navegando
solo me quedan recuerdos
de trifulcas, maldiciones
y amenazas.

El capitán lo ha dicho:
Este no es el barco de los muertos
Aquí los que lo tripulan
No están ni vivos ni muertos
Sobreviven a medio morir saltando"

(Encontrado en el chaquetón del marinero Carlos Esparta Puebla El día que se colgó)

Así comienza Litoral, una serie que tiene diversas bajadas; para algunos son "cuentos del mar", para otros "aventuras de marineros" y las posibilidades, como siempre ocurre en el cine de Ruiz, son infinitas porque en cada una de sus obras hay una dimensión poética que admite muchas lecturas.

Dice Ruiz: "...muchos de esos cuentos los escuché siendo niño, me los contaron mis abuelos de la zona central y de Chiloé".

¿Por qué hacerlos?

"Porque, como dice un poeta inglés, el pasado es un país lejano, allí las cosas pasan de otra manera. En ese país viven fábulas y mitos, y para encontrarlos hay que hacer el viaje."

La mirada, o las maneras de mirar, o de no mirar, se cuelan en los diálogos de Litoral.

Dice un personaje, el sobrecargo Cortínez, refiriéndose a los marineros del Lucerna (¿y también a los chilenos?): "marineros sombríos y sin mirada, porque aquí nadie mira a nadie y a fuerza de no mirarse terminan por no verse".

Otros diálogos me huelen a eso tan chileno del "vamos viendo", el "ahí vemos" y el "si te he visto no me acuerdo". El sobrecargo Cortínez baila un bolero con una chica, la Triste, de la cual se ha enamorado:

- ¿La puedo seguir viendo?
- Todo tiene su cómo y su cuando, yo le diría.... talvez.
- Todo talvez tiene su quizás y su hasta cuando.
- En el decir se conoce al conocedor.
- ¿Conocedor en amores dice usted? poco y nada. Soñador de amores bastante, eso si que sí.
- Cuando usted quiera joven.

Y, como siempre en Ruiz, en historias de amores, el diablo mete su cola:


Lo que manda Amanda el diablo lo comanda
lo que Amanda quiere el diablo lo sugiere
lo que Amanda pide con el diablo divide
a los que quiere Amanda el diablo los espanta.

Acerca del origen de la serie Ruiz sostiene que "nadie puede renegar de su infancia. Y ella está poblada de cuentos y ensoñaciones irrenunciables. En conclusión, bienvenidos sean los vampiros, los frankesteins, los omenes y poltergeist. Pero que le den también una oportunidad a picuchenes, traucos y buques fantasmas."

lunes, julio 14, 2008

Fragmentos Urbanos (2) LA CHICA DEL ZIMBABVE Y EL ESTÚPIDO DEL BUS

el tipo del bus no deja de observarme, ¿estará buscando mujeres, creerá que soy puta, una más en esta esquina llena de putas que entran y salen del Zimbabve, será un coleccionista, un coleccionista de polvos raros...?

y sigo aquí, esperando, cagándome de frío, con ganas de que las cosas pasen rápido y que alguien corte esto y le ponga el punto final y el tipo sigue ahí, pegado a la ventana

estoy aburrida de escupir el teléfono una y otra vez, si el estúpido del bus no estuviera encerrado ahí mirando por la ventana como quien mira la televisión podría darse cuenta que más allá hay focos, micrófonos, cámaras y una veintena de tipos corriendo de un lado para otro desde hace más de seis horas para filmar este maldito spot que no durará más de 30 segundos en la pantalla aunque aquí todavía falta mucho y para colmo de males todavía no termino el trabajo sobre la puta madre de la Pilar Quintana y los coleccionistas de polvos raros que, sin ser lo mejor que he leído, está entre los buenos


y mientras yo hago como que suena el teléfono después de escupirlo como veinte veces y hago como que me importa quien me llama y hago como que no tengo los huesos congelados y hago como que no me muero de ganas de mear por fin el bus se aleja llevándose al estúpido que va arriba mientras el muy pendejo a la vuelta de la esquina se gira en el asiento como si aquí estuviera sucediendo algo importante cuando lo único que importa es que el puto director del spot grite de una vez por todas que la corten.

martes, mayo 20, 2008

Fragmentos Urbanos (1) LA CHICA DEL BAR ZIMBABVE

Ya es de noche en Cartagena de Indias y en la Calle de las Damas con la de Tumbamuertos en medio de una agitación creciente se mezclan bocinazos, malandras, transacas, carreras, besos furtivos, secretos, cansones , gorreros, guámbitos, nubarrones, maleteros y pirobos.



La única que permanece inmóvil es la silueta de una chica de veintitantos que se recorta sobre un letrero de neón azul cruzado por dos palabras, Bar Zimbabve, que lleva un buen rato observando atentamente la pantalla de su celular.

Estoy estratégicamente instalado en el bus que me llevará de regreso al hotel y la espío sin piedad desde la penumbra. El humo del cigarro de la chica envuelve por algunos instantes la luz azul del teléfono y luego se disuelve en la noche mientras ella insiste en mirar la pantalla con una terquedad de la que emergen destellos amenazantes.

Trato de imaginarme si lo que hay allí es un mensaje o la fotografía de algún él o de alguna ella. El vigor de su mirada y la insinuación de una rabia que parece superar a la pena, me fue convenciendo que se trataba de una imagen, y no de un mensaje, porque sólo a otros ojos se los puede mirar de ese modo.

Un estruendo silencioso emana de su cuerpo cuando en un solo movimiento arroja la colilla del cigarro al suelo, le pone el pie encima, gira la zapatilla hasta no dejar huella de los restos de tabaco, acerca despacio el teléfono a su rostro y escupe la pantalla. Le tira encima una mirada desafiante, guarda el celular en uno de los bolsillos traseros de su jeans, enciende otro cigarro y luego exhala la primera bocanada de humo con cierta satisfacción que no oculta del todo la ira que se asoma en sus ojos negros.

Las puertas del Bar Zimbabve siguen batiéndose cada vez que entran o salen curahuillas y prostitutas, dealers y candidatos a sobrevivir la noche, mientras ella continúa siendo la única persona inmóvil en esa noche que continúa acumulando nubarrones.

La segunda colilla también cayó al suelo bruscamente pero no fue aplastada sino que un puntapié la lanzó con desdén a un par de metros. Luego mira hacia su alrededor mientras decide hacia donde partir cuando suena el timbre del celular. Instintivamente mueve su cabellera negra y luego permanece inmóvil, como preparándose para una lucha sin cuartel.

El celular suena por cuarta vez y entonces ella lo saca del bolsillo y sin identificar quien está llamando apreta la tecla para contestar, mientras el bus en que yo estoy comienza a moverse lentamente.

Ella escucha en silencio y yo me voy girando en el asiento mientras el bus dobla la esquina y antes de perderla de vista creo ver en sus ojos un relámpago que la estremece y durante el viaje hacia el hotel me recuesto en el asiento, cierro los ojos tratando de comprender si ese relámpago existió o lo imaginé sólo porque a esas alturas yo necesitaba que ella se estremeciera.

lunes, mayo 05, 2008

AL INICIO, LA MUERTE

¿Por donde empezar? ¿Cual es la estructura dramática que cautivará al lector o al espectador hasta el final sin que pierda el interés? Muchas novelas, series de TV o películas comienzan por la muerte.

En las novelas de Agatha Christie la estrategia narrativa consiste en develar al final quien es el culpable. En la serie de TV Columbo hay un enfoque distinto, pero también mantiene con habilidad la tensión dramática. Aquí el espectador sabe desde el inicio quien es el asesino. El punto es cómo el detective Columbo terminará por descubrirlo.

En "Sunset Boulevard" ("El crepúsculo de los dioses", 1950, Billy Wilder) todo comienza con una muerte, pero la apuesta es más jugada. El narrador, Joe Gillis (interpretado por William Holden), es un guionista y desde el inicio escuchamos su relato en off. El detalle es que en la primera escena el cadáver de Gillis flota en una piscina. Entiendo que es la primera vez que una película está narrada por un muerto.

Aquí va una brevísima selección de excelentes primeros párrafos de novelas y relatos que comienzan con la muerte y desde allí atrapan al lector. Y, al final del post, una variante que no está nada de mal.

"Un día hay vida. Por ejemplo, un hombre de excelente salud, ni siquiera viejo, sin ninguna enfermedad previa. Todo es como era, como será siempre. Pasa un día y otro, ocupándose sólo de sus asuntos y soñando con la vida que le queda por delante. Y entonces, de repente, aparece la muerte. El hombre deja escapar un pequeño suspiro, se desploma en un sillón y muere. Sucede de una forma tan repentina que no hay lugar para la reflexión; la mente no tiene tiempo de encontrar una palabra de consuelo." (Paul Auster, "La invención de la soledad".)

"Muchos años después frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo." (Gabriel García Márquez, "Cien años de soledad")

"El 5 de junio se cumplirán tres años del suicidio en Irak del coronel norteamericano Ted Westhusing. Lo habían ascendido pocas semanas antes y le faltaban cinco para terminar su misión en el país ocupado. Lo encontraron en su trailer con el orificio de un tiro detrás de la oreja izquierda disparado por su Beretta 9 milímetros de servicio. En realidad, no se mató él: lo mató su sentido del honor militar." (Juan Gelman, "Honor o muerte")

"Tú la mataste.

Eso me dijeron en el pueblo. Y me llamaron la Llorona." (Marcela Serrano, "La Llorona")

"Hoy murió mamá." (Albert Camus, "El extranjero")

"Al día siguiente no murió nadie." (José Saramago, "Las intermitencias de la muerte")

El escritor John Cheever, también pensando en comenzar por el final, propone una variante que me interesa, hacer el viaje al revés:

"Me gustaría que el orden en que se han publicado estos relatos se invirtiera y que apareciera yo primero como un hombre mayor, y no como un joven estupefacto al descubrir que hombres y mujeres genuinamente recatados admitían en sus relaciones amargura erótica e incluso codicia."

No está mal. Comenzar viejo, terminar niño, ir desde el hombre mayor al joven estupefacto, viajar de la tumba a la cuna. Total, la vida es y seguirá siendo un paréntesis. Al revés podría ser más entretenido.

Lo que necesitamos es, y aquí a apelo a Stephen Hawking, "Breve historia del Universo", una ayuda mayor: quizá cuando el universo deje de expandirse y comience a contraerse el tiempo va a retroceder.

sábado, abril 05, 2008

HORA 25, TERCERA TEMPORADA

De nuevo en el aire, con muchas ganas de hacer una buena temporada y muy contento de volver a trabajar con Diana Massis.

Partimos con una crítica de Camilo Marks al libro "El secreto"; pocas veces lo he visto tan divertido y tan enojado al mismo tiempo, pero es que el librito aquel es el festival de lugar común, la tontera facilona y, por otro lado, un tremendo negocio editorial.

Tidy, para no ser menos, hizo una nota llena de sarcasmos e ironías, en su mejor estilo, sobre algunas mansiones en Santiago. La verdad es que los precios y esa cantidad de metros cuadrados resulta absurda y, en algunos casos, de la estética mejor ni hablemos. ¿Será que algunas personas andan buscando una especie de paraíso perido en las mansiones? ¿Nadie les ha dicho que el paraíso, o el infierno, están dentro de uno?

Me tocó hacer una entrevista a Gonzalo Justiniano, que el jueves acaba de estrenar su novena película, Lokas, que provoca reacciones dispares. Algún crítico sostiene que es una película por encargo realizada sin pasión ni compromiso y a otros les gusta que el cine chileno se meta con la comedia.

Más que profundizar Lokas -cuyas similititudes con "La jaula de las locas" (1978, Francia), de Eduoard Molinaro, y con el remake grinfo "The Birdcage", 1996, EEUU) de Mike Nichols son evidentes- opté por un repaso rápido de su biografía.

De Justiniano me gustan mucho Caluga o Menta y Amnesia, la primera porque explora el Chile marginal de los inicios de la transición y la segunda porque fue un tremendo acto de coraje abordar el tema de los militares y la represión cuando una parte de la clase política estaba muy asustada con Pinochet y la otra le rendía pleitesía a cada instante. Valiente Gonzalo Justiniano.

Además hay que reconocer que él lanzó al estrellato a Marcela Osorio en Sussy y a Manuela Martelli en B Happy. No está mal.

El tip, comentario de temas de actualidad que hacemos con Diana al inicio del programa, estuvo dedicado a felicitar al escritor Jorge Edwards por el premio a su novela "La casa de Dostoievsky", ganador entre más de 550 trabajos de 22 paises que se presentaron.

No alcanzamos a hablar de la píldora del día después. La decisión del Tribunal Constitucional de prohibir su distribución a través del sistema público tiene efectos que son claramente discriminatorios. Los pobres no tendrán oportunidad de recibirla, mientras los sectores acomodados seguirán comprando la píldora en las farmacias.

Suscribo plenamente lo que señala Víctor Orellana Bravo en carta a La Tercera el sabado 5 de abril: "No entiendo: la misma píldora que es abortiva, diabólica, inmoral, asesina y antiética, deja inmediatamente de serlo cuando se trata de transarla a través del lucrativo negocio de las farmacias. ¿Por qué es abortiva en los consultorios, pero no en las farmacias? Exijo una explicación".

Si quieren comentar el programa pueden hacerlo aquí y en el Diario Mural del sitio TVN.CL.

Además les propongo que sugieran entrevistados y temas. Y que también nos hagan críticas.

jueves, marzo 13, 2008

CUENTOS DEL MAR, RUIZ

Comenzó el rodaje de "Litoral" (Cuentos del Mar) escrita y dirigida por Raúl Ruiz para TVN, en la que, al igual que La Recta Provincia, realizo la Producción Ejecutiva.

La jornada partió a las 7 de la mañana en uno de los comedores de "El Parrón", que se ha convertido en la Quinta de Recreo "El Litoral", ambientada en los años Cincuenta, en las cercanías de San Felipe.



¡Acción!, dice Ruiz, y una orquesta compuesta por cuatro músicos interpreta en riguroso silencio la canción "En Mejillones yo tuve un amor".

El cantante hace como que canta, los músicos hacen como que tocan, los instrumentos hacen como si fueran tocados, los actores bailan al ritmo preciso haciendo como si estuvieran escuchando la canción.


Todos nos imaginamos la música y por nuestras cabezas desfilan las primeras estrofas de la canción de Gamelín Guerra Seura, muerto en el olvido en 1988, un día antes del aniversario de la muerte de su ídolo, Gardel.


(En Mejillones yo tuve un amor
hoy no lo puedo encontrar.
Quizás en estas playas
esperándome estará.
Era una linda rubiecita
ojos de verde mar
me dio un beso y se fue, no volvió más.)


De pronto alguien, en voz baja, me dice

- Nunca me imaginé que en el cine bailaban sin música.

- Es que así es el cine.

- ¿Cómo?

- Mentiroso.

- No entiendo...

- La música se inserta después, en la post producción.

- ¿Y cómo lo hacen los actores?

- Llevan la música por dentro, para eso son actores.


Ahora dos personajes, Segundo y la Triste, bailan rodeados de 40 extras. Se miran, se huelen, se mueven mientras el cantante, los músicos y los instrumentos hacen lo que tienen que hacer, pero en completo silencio, como si fueran una orquesta de fantasmas, como si fuera una película muda, pero sin el piano.

Interior, Quinta de Recreo. (Fragmento).


Segundo
¿Puedo hacerle una pregunta indiscreta?

La Triste
Se la debo amigo Segundo.

Segundo
Ya sabe mi nombre.

La Triste
Aquí se sabe todo.

Segundo
¿Y sabe lo que le quiero preguntar?

La Triste
Quiere preguntarme por qué vengo cada sábado sabiendo que nadie me va a sacar a bailar.

Segundo
También.

La Triste
¿Quiere preguntarme por qué dejo que los novios se me mueran?

Segundo
También.

Ruiz está en un rincón observando a través de una pequeña pantalla que reproduce la acción. Antes de dar el vamos a la siguiente escena se concentra largos minutos en la composición del cuadro, la luz, los volúmenes, las formas, los colores, el contraste, los movimientos de la cámara y de los actores, el equilibrio, etc.

A su alrededor se mueven productores, asistentes, maquilladoras, vestuaristas, el director de fotografía y una serie de otras personas que cumplen instrucciones muy precisas. Ruiz está sereno, relajado, esperando que llegue el momento de la acción.


Si entrara alguien que no conoce a Ruiz y que tiene en la cabeza la imagen típica del director histérico que grita, putea y patea sillas en este caso no podría adivinar quien es el director.

Otro día.

Góngora, ándate bordeando el Parque de los Reyes, dobla a la izquierda por Esperanza, métete por Yungay y te vai a encontrar con Herrera, de allí avanza hasta Chañarcillo, estamos grabando en la verdulería de la esquina.


Confieso que me costó encontrar Esperanza, a veces me pasa, pero le puse empeño y al final lo logré. Después de eso todo salió fácil.


Cuando llego Ruiz me presenta a "El Choro", un perro chico, feo, peludo, blanco y negro, con los dientes salidos, que comanda a otros cuatro kiltros que mantienen todo en orden. Estamos salvados, "El Choro" controla la calle, me dice Ruiz.

Se va a grabar otra escena.


Exterior verdulería. (Fragmento)


Voz del finado
Los clientes partían con las frutas y legumbres y se les podrían en el camino. Ellos que volvían y zan!, que se les mejoraban. Era la de nunca acabar. (...) El costino es ocurrente. Y a Don Inquilino se le ocurrió una estratagema que le llaman. Acompañaba la fruta.

(....)


Cliente
Caserito, quiero dos kilos de duraznos y un kilo de palta.


Don Inquilino
Yo se la acompaño. Así le va a costar la mitad.


Cliente
¿Cómo que me acompaña?


Don Inquilino
Yo aseguro la mercadería hasta la puerta de la casa del cliente.


Cliente
Raro me parece.


Don Inquilino
Si me deja acompañarlo le va a costar la mitad.


Cliente
Más raro me parece.


Don Inquilino
Y en el camino le cuento chistes y todos contentos.


Cliente
Más y más raro lo estoy hallando.


Don Inquilino
¿Es sí o es no?


Cliente
Es sí, pero igual es raro


Primero se ha registrado el plano master, la secuencia completa en plano general, varias veces, y lusgo los primeros planos de los diálogos, los gestos, las miradas furtivas, los numerosos detalles que conforman la puesta en escena y la narrativa de "Litoral".

Finaliza la jornada, pero aún queda mucho: Valparaíso, Chiloé, un barco.

Me preocupa La Triste. Pero no me atrevo a sacarla a bailar.

viernes, enero 25, 2008

Notas de verano: ENTRE EL TEATRO Y COPPOLA

Hora 25, Santiago a Mil, 36 grados de un calor apabullante pero con noches ideales para comer en una terraza y escribir notas al paso con asociación más o menos libre que en este caso comienzan con el drama de los personajes teatrales que no quieren morir, links con Griffero y las palabras de las emociones. Además, Antonio Muñoz Molina, Juan José Millás y Freud: para qué sirven los relatos. Tropiezo de terror con el detector facial de una cámara digital que decreta la alegría por obligación y final feliz con una cena en Zapallar con (me pongo de pie) Francis Ford Coppola.

Todo comienza así.

Termina la función y los actores salen a recibir los aplausos. Ocurre entonces lo que sólo puede suceder en el teatro y por breves instantes: los actores recorren el escenario hacia el público y vienen en ese estado especial, cuando todavía no han lorado desprenderse completamente de los personajes que interpretaron.

Aquellos seres que aplaudimos en realidad no existen más que por algunos instantes, cuando son una mezcla entre el actor intentando volver a ser quien es y el personaje, el de la obra que acaba de terminar, tratando de evitarlo. Personaje que en su desesperación ante su inminente muerte transitoria pero inevitable se aferra al actor para evitar que lo deje tirado como un ropaje viejo en algún rincón, hasta la próxima función.

Entonces, al día siguiente, el personaje intentará vengarse apropiándose del actor, imponiendo sus textos, sus modos de caminar, sus gestos, con la inútil esperanza de esclavizarlo y no volver a terminar abandonado en un rincón cuando el público ya no esté.

Poco a poco, los actores rusos de la obra "Noche de reyes", de Shakespeare, van desprendiéndose de los gestos del personaje que los habitó hasta volver a convertirse en seres capaces de jugar a ser otro, mientras esos otros ya son sólo un recuerdo.


Todo ocurre misteriosamente en el teatro. Leo el texto del programa de la obra "Fin del eclipse", de Ramón Griffero, donde sostiene que "el teatro inventa palabras a las emociones, que en realidad no tienen palabras..."

Me imagino que ese frágil y delicado proceso de ponerle palabras a las emociones está siempre al borde de la traición, ante el peligro de que las palabras terminen por interpretarse sólo a sí mismas renunciando a las emociones primigenias que las parieron.

Entonces recuerdo "El invierno en Lisboa", esa magnífica novela de Antonio Muñoz Molina, donde alguna vez encontré palabras exquisitas que me conectaron con emociones perdidas: "... hay ciudades y rostros que uno sólo conoce para después perderlos, nada no es devuelto nunca, ni lo que tuvimos, ni lo que merecíamos."

Y desde ahí salto a otro escritor español, Juan José Millás, cuando afirma que "el relato es una forma de conocimiento cuyos contenidos llegan a aquellas partes del ser humano a las que no se puede acceder de otro modo. El relato proporciona, dice, una sabiduría inconsciente, pero por ello menos eficaz ni necesaria que la consciente."

Y sigue: "De ahí que Freud se acercara al mito clásico y a la literatura en general no para preguntarse si la ficción estaba de acuerdo con la verdad teórica." Y cita al propio Freud: "La verdadera cuestión es saber si la teoría resiste ante la obra literaria."

Es curioso que la autenticidad parece desplegarse con mayor fuerza en los territorios misteriosos. Pero la autenticidad también tiene sus muertes.


En una revista me encuentro con la reseña de una nueva cámara Sony, el modelo "smile shutter", que con un detector facial detecta los rostros que sonríen y entonces activa el disparador automáticamente. Esta tecnología busca-sonrisas además define el foco, optimiza el flash y regula el white balance. O sea, no hay nada que hacer porque la cámara decide qué foto se saca.

¿Qué mierda es esta? ¿Sólo sonrisas? ¿Todos felices y siempre optimistas?

Cómo renunciar a un rostro que devele esa región solitaria del alma que sólo la tristeza puede reflejar. Cómo no fotografiar la mirada perdida de unos ojos opacos de nostalgia.

Seguramente esas fragilidades serán rechazadas por el disparador automático de la cámara y el detector facial se convertirá en una especie de policía del alma que proscribe las emociones que no se expresen en una sonrisa. Y entonces resulta que el detector sólo registrará almas sepultadas por una alegría obligatoria.

Griffero sostiene que el teatro le pone palabras a las emociones, mientras el detector facial las proscribe. ¿Esa es la diferencia entre el arte y la tecnología?

Bueno, pero este verano ha tenido de todo. Gracias a una generosa invitación del cineasta Andrés Wood, una de estas noches tuve la oportunidad de disfrutar una cena con Francis Ford Coppola junto a otras nueve o diez personas.


El encuentro fue privado y en un tono calmo, así es que tuve aguantarme las ganas de sacar cámara y registrar, aunque fuera brevemente, una conversación con el director de El Padrino, Apocalipsis Now, Drácula y otras películas notables. Confieso que me costó mucho, pero no podía traicionar la hospitalidad de los anfitriones.

La cena fue larga, tranquila, a ratos divertida. A Coppola le gusta conversar acerca de la comida: crónica de una aceituna, comparaciones de mariscos de diversas regiones, el vino, el aceite, la fruta, los olores, etc.

Me acordé del relato de un amigo que estudió en la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños, en Cuba. Me contó que Coppola fue su profesor y que en no pocas ocasiones algunas clases se llevaban a cabo mientras el cineasta les preparaba un gnoquis inolvidables tanto por los resultados como por el cocinero.

Además de la comida, mucho cine. Obviamente, quisimos saber de la película que está filmando en Argentina ("una película muy personal") y era imposible no preguntar acerca de los mitos en torno a El padrino o Apocalipsis Now.

A propósito de esta última, reviso de nuevo el libro de Eleanor Coppola, esposa de don Francis, "Notas a Apocalipsis Now. Diario de una filmación". Escrito en 1979, está basado en notas que ella fue tomando durante el rodaje en Filipinas con el objeto de hacer un documental.

Allí se relatan los hitos de una especie de maldición que terminó con Coppola quebrado económica y emocionalmente: los decorados arrasados por un tifón; Martin Sheen, el protagonista, sufre un ataque al corazón a mitad de rodaje; Marlon Brando llega a Filipinas sin haber leído el guión y con muchísimos kilos de más (de ahí que Coppola tuvo que trabajar fundamentalmente con primeros planos y sombras que ocultaran su inmensa humanidad); los helicópteros prestados por el gobierno eran retirados para combatir a la guerrilla, etc.

Por si eso fuera poco, Eleanor Coppola relata en una de sus notas que "he oído que uno de los editores robó todo el final de la película, rollos y rollos de película, y que le ha estado mandando cartas llenas de ceniza a Francis durante una semana. George Lucas me dijo: "¡Oye, podrías hacer un documental sobre esto!"

Todo esto ocurre mientras Sofía Coppola gatea cerca de su madre y juega con plasticina, mucho antes de realizar, entre otras, películas como "Vírgenes Suicidas", o (me vuelvo a poner de pie) "Perdidos en Tokio" o (ahora me siento) "María Antonieta".

¿Por qué despidió a Harvey Keitel de "Apocalipsis Now" luego de un mes de trabajo? El tipo se quejaba por todo, que la comida era mala, que el hotel de Brando era mejor, que esto, que lo otro... Como el trabajo iba a durar un año (al final duró bastante más tiempo) supo que no iba a poder soportarlo durante todo un año, lo despidió y contrató a Martin Sheen, que después sufrió el ataque al corazón.


Bueno, en la noche cálida con olor a mar y ruido cercano de las olas Coppola salta de un tema a otro, relata anécdotas, es curioso y pregunta, sonríe a menudo, disfruta, lejos, muy lejos de todo aquello que alguna vez le hizo afirmar "mi película no es sobre Vietnam, es Vietnam."

miércoles, noviembre 21, 2007

RETRATO EN MOVIMIENTO

De pronto los ojos se abren y en un instante caigo del cielo, me asomo desde el infierno o soy expulsado del paraíso y aterrizo bruscamente en la cama. Un segundo para darse cuenta que estaba soñando, otro segundo para retener y luego encender la luz y anotar, anotar, anotar. La primera impresión es clave, algunas imágenes todavía están ahí, rondan por la habitación como sombras que no alcanzaron a huir de mi vigilia. Hay que retenerlas de inmediato, atrapar la fugacidad de lo que está a punto de desaparecer, traspasarlas al papel, evitar que se escapen.

Naoko, una de las protagonistas de "Tokio Blues", la novela de Haruki Murakami vive en una difusa frontera con el otro lado: "Cuando me siento sola hay algunas personas que me hablan desde las tinieblas. Igual que los arboles mecidos por el viento susurran en la noche ...".


Los sueños vienen de lejos, o de muy cerca, pero del otro lado, donde lo oscuro y lo luminoso se mezclan para susurrarnos como los árboles en la noche y decirnos que los otros que fuimos aún están allí, algo huérfanos, pero deseando ser vistos, recordados y reconocidos, intentanto convencernos de que somos uno solo viajando por el tiempo.


Aparte de explorar libros, películas y fotografías también revisito sueños -los nocturnos, los verdaderos- y me dedico a vagabundear entre ellos para ver con qué me encuentro. Durante mucho tiempo tuve las ganas, y la disciplina, para anotar mis sueños como una manera de hurguetear en mi inconsciente, de enterarme de cosas acerca de mí que ignoro o que quizá ya olvidé.

Después de anotar todo lo que se pudo, cierro los ojos y me hago el dormido para sorprender a algún trozo perdido de otro mundo que quizá me puede conectar con esa vida paralela que vivimos por las noches y que nos regala tesoros, claves, pistas de algo que sucedió o la intuición de lo que está por ocurrir.



Llegué a tener notas de centenares de sueños que recorrían las imágenes nocturnas de varios años. Leerlos después de un tiempo me producía la sorpresa de encontrarme con los fragmentos de un retrato, sintiendo el mismo estupor que provoca asomarse al pasado a través de una fotografía de hace muchos años: ese gesto al sonreír, el cuerpo de entonces, el largo del pelo, la ropa que alguna vez usé y que era la puesta en escena del que fui. ¿Ese era yo?

Vuelvo a explorar ese crepúsculo que enfurece al mar, la araña inmensa bajando por la cordillera, la imagen de mis padres, la casa derritiéndose, el caballo que se convierte en un niño que es mi hijo, la mañana gloriosa en que camino sobre el mar, el toro mordiéndome la mano, el galope orgásmico, el jardín donde están ellas, todas ellas, mientras yo me paseo invisible, espiando cada uno de sus gestos.


Revisitar cada sueño me produce el placer de mirar una especie de cortometraje del cual soy el único autor y el solitario espectador.


La inmersión arroja luces, aparecen intuiciones, un personaje se asoma desde las penumbras. Reúno los fragmentos e intento reconocerme. Descubro tendencias, sueños que se repiten, que vuelven una y otra vez aunque con pequeñas variantes, agregando matices que configuran un retrato en movimiento.

martes, octubre 16, 2007

Roma Ruiz

TRES. 10 de noviembre. Todo sucedió vertiginosamente. Llegamos a la conferencia de prensa, nos instalan en una sala de espera, cuando van 5 minutos de atraso Ruiz mira la hora y levanta una ceja (le gusta la puntualidad), es que la conferencia de prensa anterior se ha demorado un poco nos explican, pocos minutos después nos dicen que ya, que entremos, que ahora sí.

Cuando vamos por el pasillo nos dicen que acaba de salir un tipo que salió con mala cara, alcanzo a ver su sombra (después nos enteramos que lo habían puesto en aprietos porque a nadie le gustó la película), es Coppola, me dicen, ¡Coppola!, me digo a mí mismo, glup hace mi garganta, ¡es Coppola!, me vuelvo a decir por si no me escuché, glup de nuevo, pero ya estamos sentados frente a los periodistas, hay que responder en italiano, glup hace mi garganta por tercera vez, dura media hora y todo transcurre normal.

Tres de la tarde, nos estamos tomando un café en el hotel con Ruiz y Valeria Sarmiento, nos vamos a ir a las 15.45, estamos cerca, la función es a las 4, en la sala grande nos han dicho, ¿qué significa sala grande? había preguntado en la mañana, tiene 1.120 butacas me contestaron. ¿Cómo irá a ser eso? pensé, tomando en cuenta a todas las estrellas que circulan por ahí el pronóstico no es simple.

De pronto, a las 15.15 aparecen unos tipos que nos vienen a buscar, ¿por qué tan temprano?, porque tienen que hacer alfombra roja nos responden, glup, glup, glup hace mi garganta, ¿alfombra roja? Disimuladamente me lustro los zapatos pasándolos por la parte de atrás del pantalón.

Tac, llegamos. 100 metros de alfombra roja nos esperan, miro mis zapatos, quedaron más o menos nomás, prefieron ni mirar cómo quedaron los pantalones. Vallas a ambos lados, mucha gente, al fondo diviso una gradería con 70 fotógrafos que nos esperan, en realidad, esperan a Ruiz, yo estoy allí de puro suertudo, comenzamos el paseo, un tipo de protocolo que va detrás de nosotros nos dice piano, piano, más lento, no se apuren, esto es un rito que tiene su ritmo.

Después de recorridos 30 metros llego a creer que soy importante, a los 50 metros mejor ni explico para que no piensen mal de mi, a los 70 ya estaba medio inconsciente, deténganse en los puntos blancos dice el tipo de protocolo que nos sigue de cerca, yo lo escucho desde muy lejos, el sonido está como abombado, las imágenes me pasan en cámara lenta, termina la sesión de fotos y cuando dejo la alfombra roja y vuelvo a pisar el cemento descubro, agradecido de volver a encontrarme conmigo, que soy el mismo gil de siempre, el de todos los días, que la alfombra roja duró apenas dos minutos (¿o dos días?), vuelvo a la normalidad, me dejo de creer importante, el sonido es normal, las imágenes pasan a una velocidad normal pero yo estoy low batt.

Entramos a la sala. Repleta. Se llenó 40 minutos antes nos dicen. Por protocolo presentan primero al productor ejecutivo, me debo poner de pie, aplauden cocon cortesía, otra vez siento todo abombado, luego presentan a Ruiz, una ovación, nos sentamos, el director del festival está al lado de Ruiz, apagan las luces y comienza La Recta Provincia. Fin, aplausos. Todo parece haber ocurrido en pocos minutos.

Juro que voy a llevar un papel confort en el bolsillo para limpiarme los zapatos cuando sea necesario. ¿Habré ensuciado la alfombra roja?

DOS. 20 de octubre. Hoy se estrena La Recta Provincia, antes iremos a la conferencia de prensa. La prensa italiana que ya la vió ha tenido elogiosos comentarios hacia la pelicula. Se ha dicho que es un resumen de toda la filmografia de Ruiz.

El jueves recibió el premio Maestro del Cine en el Campidoglio, que es la sede de la Alcaldía de Roma, y lo hizo acompañado, entre otras autoridades chilenas e italianas, por la Presidenta Bachelet.

En su discurso de agradecimiento Ruiz citó a la madre de un presidente latinoamericano que dijo "si hubiera sabido que iba a ser Presidente lo habría educado mejor", para agregar: "si hubiese sabido que iba a recibir este premio habría hecho mejor las peliculas". En su discurso la presidenta valoró que Ruiz fuera tan chileno y tan universal.

Mientras tanto, el agua de la Fontana di Trevi aparece teñida de rojo. Un grupo "futurista", se especula que sea de ultraderecha, protestó contra el Festival de Cine por el dinero que se gasta. Fue un acto vandálico que atentó contra un símbolo romano y, al mismo tiempo, cinematográfico: La dolce Vita, una de las grandes películas de Fellini quedó manchada de rojo. Los romanos se declaran ofendidos por esta imbecilidad. La tontera no tiene límites y los futuristas son unos retrógrados.

Me complica no tener tiempo para escribir, pero son tantas las actividades que no alcanzo. Anoche nos fuimos a comer con Ruiz a la Osteria del Tempo Perso, elegida por razones tanto cinematográficas como culinarias, con Valeria y un par de amigos. Conversamos lento, largo, y de todo. Esta contento. Nos acordamos de sus nietos, en particular uno, Javier Sanfeliu, que se llevo mas de un brindis carinoso y admirativo.

Vi a Cate Blanchet, todavia estoy estupefacto pero no dire nada porque no quiero tener problemas con Belluci.

Voy al cine, despues sigo.

UNO. 16 de octubre. El jueves 18 de octubre Raúl Ruiz recibe el premio Maestro del Cine, que antes fué otorgado a Hitchcok, Godard, Scorsese, Polansky y otros maestros. El sabado 20 se estrena el largometraje La recta Provincia. Y durante todo el Festival se llevará a cabo la retrospectiva de Ruiz exhibiéndose 46 de sus películas. Entre ellas, Días de Campo, Tres tristes tigres, Diálogo de exiliados, Palomita Blanca, Tres vidas y una sola muerte, Klimt, Las tres coronas del marinero, Los dominios perdidos, etc., etc. O sea, Roma a todo Ruiz.

Las exhibiciones y eventos se llevan a cabo en el Auditorium, un recinto gigantesto con varias salas de música y cine, espacios al aire libre, una librería espectacular, restoranes, cafeterías, salas para niños y una multitud de periodistas de todo el mundo que circulan por el lugar.

Y, por supuesto, una alfombra roja. Los primeros en pasar por allí el jueves en la tarde serán Monica Bellucci (¿podré resistir aquello?), el actor francés Daniel Auteuil y el director Alan Corneau. Todo comienza con "Le deuxième souffle", un film que coquetea con el género negro en los bajos fondos (¿ella será mala o buena?, me da lo mismo; ¿se salva o la matan?, eso no me da lo mismo).

Las seccciones del Festival son varias: 14 películas en competencia; otras tantas en la categoria Lo mejor del Cine 2007, donde va La recta provincia porque, siendo homenajeado Ruiz con el Premio y la Retrospectiva, no podía ir en concurso, se habría sentido como una presión para el jurado.

Hay otra sección que es interesante, Actors Studio, con las mejores peliculas de actores y actrices que se formaron en la mítica academia: Paul Newman, Rod Steiger, Marlon Brando, Dustin Hoffman, etc. En ese contexto, una conversación con Jane Fonda. Además, homenaje a Sophia Loren. Una secciòn que se llama Alicia en la ciudad, que va en las mañanas y es cine para ninos.

Y estrellas, muchas estrellas. Y por si fuera poco, Francis Ford Coppola, que decidió estrenar en este Festival.


El otro que la lleva es Walter Veltroni, Alcalde de Roma, creador del Festival, escritor y respetado crítico de cine. Y, además, poltico.

Acaba de crearse el Partido Democrático que reúne a ex comunistas y ex demócratacristianos. El domingo 14 recién pasado se realizaron unas primarias abiertas para elegir a sus autoridades, esperando los organizadores que, en toda Italia, votaran alrededor de 1 millón de personas. Votaron más de 3 millones y medio y el 74% lo hizo por Walter Veltroni.


El domingo en la noche me asomé por la sede del Partido Democrático de puro curioso y en medio de un ambiente muy efervescente, dato no menor, por los parlantes del lugar no sonaba un himno partidario sino The Beatles.

Veltroni, ahora convertido en el líder indiscutido de la centro izquierda dijo algo que me pareció interesante: "el país está más adelante que quienes lo representan, y también más adelante que quienes lo relatan", en una muy directa llamada de atención a la clase política y a los medios de comunicación.

Veltroni conoce muy bien el cine de Raúl Ruiz. Por estos días, ambos nadan en reconocimientos: Veltroni con millones de votos que convierten al Partido Democrático en la principal fuerza política de Italia, y Ruiz, puesto a la misma altura de Hitchcok, Godard y Polansky, homenajeado con la retrospectiva de sus peliculas y La Recta Provincia seleccionada por el Festival para su estreno mundial.

(Mientras tanto, yo me pregunto: ?Y ella? ?Se salva o la matan? La prefiero mala pero viva.)

sábado, septiembre 08, 2007

RAÚL RUIZ. "LA RECTA PROVINCIA"

(CUATRO actualizado el 20 de septiembre con datos de audiencia de La Recta Provincia y trabajos futuros).

UNO. Comenzó la serie realizada por Raúl Ruiz para TVN, de la cual tuve el privilegio, y la suerte, de ser su Productor Ejecutivo. Cuatro capítulos basados en mitos y leyendas del campo chileno con historias inolvidables y encantadoras.



El antecedente de este trabajo, además de toda su obra cinematográfica, es que durante largos años de estudio y de conversaciones con antropólogos Ruiz se internó en el mundo de los cuentos folklóricos. Después de esa experiencia descubrió que en muchas ocasiones el folklore de cada país tiene elementos comunes con el de otros. "Hay mitos vikingos -dice- que son parecidos a los chilenos. Los cuentos folklóricos unen más que separan".

En "La Recta Provincia", nombre con que se autodenominaban los "brujos" de Chiloé, están las claves del cine de Ruiz: una mezcla del presente y del pasado, de los vivos y los muertos, de lo real y su reflejo, de la vigilia y del sueño, de la realidad y los espejos.

Desde el punto de vista narrativo la historia se afirma en las convicciones de siempre del realizador. Tal como lo señala en su libro "Poética del Cine", algunas de ellas provienen de su crítica a la "teoría del conflicto central" elaborada por el cine norteamericano que "es el único país del mundo -afirma Ruiz- en el que el cine haya desarrollado desde temprano una teoría narrativa y dramática global (...) que se ha vuelto palabra de ley."

En el texto evoca el primer enunciado de esa teoría: "una historia tiene lugar cuando alguien quiere algo y otro no quiere que lo obtenga. A partir de ese momento (...) todo los elementos de la historia se ordenan alrededor de ese conflicto central". El precio de esto, agrega, es que ella "nos obliga a eliminar todas aquellas otras (acciones) que no incluyen ninguna confrontación".

Esto sería un "concepto depredador: un sistema de ideas que devoran toda otra idea" acerca de cómo narrar una historia. El punto es que de este modo, tal como sostiene Ruiz, no hay equivalencia entre el conflicto central y la vida de todos los días, que tantas veces tiene que ver con decisiones inconscientes y accidentales de la vida cotidiana.

Me parece que la hegemonía de la teoría del conflicto central, que nos tiene absolutamente domesticados, nos priva de otras posibilidades narrativas muchos más amplias y a menudo más enriquecedoras. La receta narrativa del cine norteamericano a la que alude Ruiz hace que las películas inspiradas en ella sean tan predecibles y, por eso, aburridas.

Volviendo a Ruiz, en "Poética del Cine", refiriéndose a la receta en que se traduce la teoría del conflicto central, señala que "nuestros raptores nos hacen prisioneros de la voluntad del protagonista; y al final de la película somos entregados a nosotros mismos, sólo que más tristes que antes y sin otra idea que la de embarcarnos en otra historia igual."

Pasando a otro tema, les cuento que además de la serie para TV se realizó el largometraje de "La Recta Provincia" que hace poco fue seleccionado por el Festival Internacional de Cine de Roma (del 18 al 28 de octubre) para su estreno mundial. Allí también se exhibirá, en un acontecimiento inédito, una retrospectiva de 51 películas de Ruiz. Por si eso fuera poco, se le entregará el mítico premio Maestro del Cine, que antes recibieron Hitchcok, Godard y otros cineastas destacados.

Bueno, allí hay algunas claves para disfrutar "La Recta Provincia", los lunes en TVN.

DOS. (22 de agosto). Pasó lo que no tenía que pasar y el capítulo 1 de La Recta Provincia salió más tarde por un alargue imprevisto de Informe Especial. Obviamente se han tomado todas las medidas para que eso no vuelva a ocurrir.

Al margen del rating que obtenga, en TVN existe el convencimiento de que la obra de Ruiz es un aporte al público, a la cultura y a toda la televisión chilena.

A pesar de la hora de salida tuvo un excelente rating (13.1 puntos), quedando en el segundo lugar en el horario en que fue emitida. "Duro de matar 2" (de Mega) sólo sacó 1.5 puntos más que La Recta Provincia. Además, la serie le ganó a "CSI" (11.2 de Canal 13), a "Jerichó" (5.3 puntos en Chilevisión) y a "Misión Imposible" (5.8 en La Red). La serie tuvo un rating significativo en audiencias de entre 13 y 34 años y fue vista por similar cantidad de hombres y mujeres.

Gran triunfo de Ruiz. Además, esto demuestra que cuando hay una propuesta cultural bien promocionada el público llega.

TRES. Fragmentos de Ruiz.

Ejercicios de ironía en Radio Concierto, entrevista de Fortuño y Góngora. Variante 1. "Con Steven Spielberg todo bien; la dirección de foto, el montaje, la cámara, los actores...; todo bien, menos la película". Variante 2. "En las películas de Spielberg se duerme bien."

Entrevista en Hora 25 con Góngora. "Los chilenos están nublados." En entrevista con Octavio Crespo, de Artes y Letras de El Mercurio: ""Insistir en ser chileno es como insistir en estar resfriado, pero aún así es un país que existe e insiste." Otra, con Crespo también: "todo pensamiento es creador, son cadenas de ideogramas que atraviesan el lenguaje y lo usan como aeropuerto. La idea aterriza en el idioma, encuentra una expresión en las palabras y vuelve a salir volando."

Y otra más con Crespo: -¿Cuales son sus imágenes totalizantes de Chile?

-"Tengo bastantes, hago muchas listas de imágenes. La que más me llama la atención últimamente es un hombre de rodillas, comiéndose un hot-dog y mirando un pozo. Es inexplicable, pero es justamente esa manera de ser inexplicable la que hace hablar a la imagen, la hace decir algo de Chile." (Lo mismo me había dicho en otra oportunidad, pero a propósito de otra pregunta relacionada con el tema: -¿Desde donde parte una película tuya: de una idea, de un texto, de una imagen?)

CUATRO (20 de septiembre). A algunos les molestan las cifras, pero con ellas se puede olfatear algunas tendencias. En promedio, cada capítulo de La Recta Provincia la vió alrededor de un millón de personas. La composición del público tuvo tendencias interesantes. Los jóvenes entre 18 y 24 años y los adultos jóvenes entre 25 y 34 fueron los espectadores más numerosos y persistentes. La vieron más mujeres que hombres.

No está nada de mal: los jóvenes y las mujeres la llevan.

Y ya comenzamos a trabajar de nuevo. Está prácticamente listo el guión de "La noche de enfrente", a partir de una obra de Hernán del Solar. Y estamos en la pre producción de "Cuentos del Mar", una serie de 5 capítulos.

Si todo va bien, comenzamos a filmar en febrero de 2008.