viernes, octubre 03, 2008
Valdivia, la ciudad del cine
+ viernes 3 de octubre. Radiografía emocional de los chilenos.
+ sabado 4 de octubre. Las imágenes invisibles.
+ lunes 6 de octubre. "El cielo, la tierra y la lluvia."
+ martes 7 de octubre. Procesos creativos.
Al inicio, el final, para que nadie se imagine que esto termina bien. Jueves 9 de octubre.
El Festival comenzó bien y terminó mejor. "Aquel querido mes de agosto" (Portugal), de Miguel Gomes recibió el premio al mejor largo y también el premio de la crítica. En la categoría Work in Progress ganó "Tiempos malos" de Cristián Sánchez y el Premio TVN, que se otorga a la película chilena más votada por el público, un pasaje al Festival de Tolouse, en Francia, fue para "El regalo" de Cristián Galaz. Todo tipo de secciones y paises, retrospectiva de cinco películas de Raúl Ruiz, etc. Todo bien.
Pero en los festivales de cine los problemas comienzan al día siguiente. Todo ha terminado, el hotel donde estaban los invitados luce semi muerto, la sala de prensa, plagada de conversaciones cinéfilas y de los sonidos del tecleo ahora está total y absolutamente silenciosa. Fría.
Una bruma que parece venir del río Calle Calle ha comenzado a penetrar a los recintos que hasta hace pocas horas eran bulliciosos y divertidos. De pronto, comienzan a deambular por los espacios vacíos los personajes de distintas películas que parecen levitar a pocos centímetros del suelo. Se encuentran, conversan, se invitan a visitar las escenas favoritas de cada uno.
- Bonita tu escena, me gustó mucho.
- Siempre me ha parecido un poco larga, quizá algo aburrida.
- Pero no te preocupes, en tu escena se duerme bien. ¿Quieres ir a la mía?
... y así se lo pasan largas horas. Mientras tanto, yo he continuado recorriendo este vacío brumoso que poco a poco comienzo a encontrarlo bastante parecido al hotel de "El resplandor", de Kubrick, pero me encuentro con Nicholson, es decir, con Jack Torrance, y me dice, no, que este es mejor, el otro era insoportable, por algo me volví loco, dice mirándome fijo.... yo evito discutir con él y me dirijo hacia mi habitación que, aunque ustedes no lo crean, tiene el número 237, recorro los pasillos perfectamente alfombrados, están vacíos, a lo lejos me parece divisar a las mellizas, ¡redrum!, lo que pasa es cuando vemos mucho cine nos volvemos locos y ahí viene el resplandor y nos atrapa, ¡redrum!, ¡redrum!, ¡redrum!.... Esto tiene que ser el final, no puede ser de otra manera... Y entonces me acuerdo del inicio.
Radiografía emocional de los chilenos. Viernes 3 de octubre.
A lo largo de 15 años el Festival Internacional de Cine de Valdivia se ha ido convirtiendo en uno de los eventos culturales más importantes del sur de Chile. Durante estos días, además de ver cuanta película pueda, voy a realizar una serie de entrevistas para la TV local e Internet a directores, actores y actrices.
Pero esta historia comienza un día antes en Santiago con el pre estreno de "Secretos", dirigida por Valeria Sarmiento, basada en una idea suya, y con guión de Raúl Ruiz (http://www.youtube.com/user/Suricatochile). El evento comenzó con los especialísimos aplausos de las personas sordomudas que ocupaban una de las salas en que se exhibió la película. Esas agradecidas manos en alto agitándose silenciosamente luego de la presentación de la directora es uno de los momentos más estremecedores que me ha tocado vivir en una sala de cine. Por algunos instantes tuve la sensación de que el cine no estaba en la pantalla sino en la realidad, en las butacas, en esas manos entusiastas que revoloteaban en el aire.
"Secretos" comienza cuando "El traidor" vuelve a Chile a revelar las verdaderas circunstancias del asesinato de "La voz del Pueblo". A través de breves historias que remiten al mundo de la izquierda chilena de los años setenta, ahora transformada hasta el grado de convertirse en algo casi irreconocible, comienza a aparecer eso que a menudo los chilenos reconocemos como "lo chileno".
Virtudes públicas, vicios privados; el imperio de las apariencias en todas sus variantes: escritores que no escriben, cineastas que no filman, poetas que no son; padres falsos, estudiantes universitarias con doble vida, políticos con vida triple; generales envueltos en crímenes paradojales; relaciones afectivas cínicas y castradas que me hicieron recordar una frase del protagonista de la novela "Al sur de la frontera, al oeste del sol", de Haruki Murakami: "Desde el principio, le estaba negada la posibilidad de cosas como el amor, el sentimiento de culpa o el futuro."
El relato va construyendo esta loca geografía emocional abordando, desde la ironía y la ternura con los personajes, el rasgo sinverguenza e inofensivo, pero igualmente patético, de los chilenos. Menos mal que es así, porque de otro modo sería para terminar llorando. Se estrena el próximo jueves 9 de octubre, no se la pierdan.
Las imágenes invisibles. Sabado 4 de octubre.
Con el estreno mundial de "La maleta", la película que Raúl Ruiz dirigió en 1963 y que estuvo desaparecida durante 45 años (sí, cuarenta y cinco años) se inaguguró el festival. Dicen que la cinta apareció casualmente en el invierno de este año en una bodega y estoy seguro, o casi, que soñé, ¿o pensé?, ¿o inventé?, esta conversación con Ruiz:
- Pero Raúl, ¿cómo se te pudo llegar a perder una de tus primeras películas?
- No se pu' Góngora, me dediqué a hacer otras cosas, "Tres tristes tigres", "Palomita blanca", entre otras, después vino el Golpe y me fui a Francia. Yo hago películas pero no me dedico a cuidarlas.
- ¿Y cómo apareció?
- Porque un chileno hizo el trabajo bien hecho, lo que no siempre ocurre en este país.
- ¿Cómo es eso?
- Un señor entró a limpiar una bodega y la encontró, lo que significa que antes, a lo largo de 45 años, nadie había hecho bien el trabajo.
- Raúl, eso da para otra película.
- Podría ser, ahí vemos, o vamos viendo, o quizá, o a lo mejor, como se dice en Chile.
El caso no es menor porque ya "Palomita blanca" había desaparecido en 1973 luego del Golpe y vino a aparecer recién en 1990, cuando se recuperó la democracia, lo que es un símbolo de lo ocurrido en Chile. Las películas perdidas, las historias desaparecidas, las imágenes invisibles puede ser un buen tema para retratar a este país.
"La maleta", un cortometraje de 19 minutos realizado por Ruiz a los 22 años ya contiene las claves de lo que sería su filmografía: el absurdo cotidiano, la soledad, el tema del doble, una cierta manera de filmar.
Es la historia de un hombre que se pasea por la ciudad con una maleta. En su interior, hay otro hombre, mucho más pequeño. Cuando el que lleva la maleta se cansa, se detiene, se instala dentro de la maleta y el otro toma el relevo.
Ver "La maleta" fue emocionante, permitió encontrarse con el joven Ruiz que, en realidad, no es distinto del actual.
Hoy realizé el primer capítulo de "Fuera de cuadro", una serie de programas de entrevistas que hago para el Festival y que será emitido en el canal local ATV y por internet.
Mis invitados fueron los actores de "Tony Manero", la película de Pablo Larraín. Conversé con Alfredo Castro (premio al mejor actor en Tokyo por este trabajo, además de las excelentes críticas que obtuvo en Cannes), con Amparo Noguera y con Marcelo Alonso.
Uno de los aspectos más interesantes de la conversación giró en torno a la construcción de los personajes, a algo que no tiene que ver con "actuar", sino con una cierta manera de "estar" en una escena, de otorgarle una cierta textura al personaje. Amparo la describió como la pérdida del miedo, la capacidad de entregarse a un flujo de sentimientos y sensaciones, lo que, sin duda, le otorga una gran autenticidad al trabajo actoral, aunque vaya acompañado de un cierto vértigo, una desnudez y, por eso mismo, de una alto grado de vulnerabilidad.
Y, a propósito de esto mismo, Alfredo y Marcelo relataron la metodología de trabajo aplicada por Pablo Larraín cuando se repetía una escena. La repetición no era exactamente igual sino que era una oportunidad para explorar otro modo de hacerla, lo que muchas veces implicaba, para los actores, una reestructuración mental sobre la marcha, lo que no es fácil, o una deconstrucción de los elementos de la escena.
Gran tema. Disfruté mucho una entrevista larga, sin apuro, pero con una cierta estructura dramática y con cambios de ritmos y tonos en la conversación. Además, no "actuábamos" la entrevista sino que "estábamos" en ella.
"El cielo, la tierra y la lluvia". Lunes 5 de octubre.
Después de ver la película de José Luis Torres Leiva quedé conmovido. Es una apuesta radical, muy personal, que instala la realidad en la pantalla no para narrarla a su antojo sino para que el espectador, si se atreve, la contemple y viva el relato construyendo su propia trama emocional.
Esto no es para personas que necesitan que el director les diga todo con efectos visuales, música estridente, montaje al uso y supuestos virtuosismos que vienen realizados por directores que no aman al cine sino que adoran ser famosos haciendo películas.
"El cielo...." tiene una poesía que emana desde la maravillosa imperfección de la vida cotidiana, desde cosas que no funcionan, pasando por instantes poéticos inolvidables, hasta el olor a locura y muerte que a veces ronda tenebrosamente.
A estas alturas es notable que un director se atreva a lo más difícil y apueste por la sencillez, narrando de un modo en apariencia tenue pero que va construyendo en silencio un tejido dramático que resulta conmovedor.
Sólo un cineasta que tiene una manera muy particular de mirar la vida, en realidad, de construir una mirada, puede narrar de esa manera.
En la tarde, en el programa de entrevistas "Fuera de cuadro" entrevisté a Torres Leiva y a dos de sus actores, Pablo Krôgh y Angélica Riqueleme, sobre la experiencia de hacer esta película.
Uno de los temas que me interesó fue cómo el cineasta ha abordado el empleo de la música incidental en sus anteriores cintas. Lejos de utilizarla para "empujar" una escena u obligar al espectador a sentir lo que el director quiere que sienta, Torres Leiva opta por el criterio de que la música no refuerze la imagenque ya tiene su propia fuerza, sino que agregue algo que no está, que tenga cuento propio.
Al final, me doy cuenta de que varias de las opciones cinematográficas de Torres Leiva tienen que ver, entre otras cosas, con la libertad del espectador.
Cada día realizo dos programas, de media hora. El primero fue para "Tony Manero" y participaron Alfredo Castro, Amparo Noguera y Marcelo Alonso. Después "199 recetas para ser feliz" con Andrés Waissbluth, Andrea García Huidobro y Pablo Macaya (pobre Pablo, tuvo que ver al lado mío cómo Colo Colo arrasaba con la "U"). El tercero, con "El cielo, la tierra y la lluvia".
Las conversaciones giraron en torno a los argumentos y los grandes temas que abordan las películas, las pasiones originales y los miedos, los secretos del oficio y las inevitables exploraciones personales que acompañan a cada trabajo. O sea, la vida misma.
Procesos creativos. Martes 6 de octubre.
En el programa "Fuera de cuadro" de ayer entrevisto a Matías Bize y a Sebastián Lelio. El primer tema es cómo las películas anteriores influyen, para bien o para mal, en la próxima. Matías ("Sabado", "En la cama" y "Lo bueno de llorar") sostiene que lo que le resulta más natural es hacer siempre una opera prima. Esta postura es interesante porque, en cierto modo, le permite comenzar "limpio" cada proyecto abordándolo sin condicionamientos de sus películas anteriores.
En una conversación de hace un par de semanas Andrés Wood me señalaba que luego de los muy buenos resultados de "Machuca" su opción no era "superar" a esta película sino sentirse libre realizando una completamente distinta. "La buena vida" es fruto de aquello y en ese sentido apuesta siempre, como Bize, por una cierta opera prima.
Sebastián Lelio ("La sagrada familia"), en cambio, asume que cada película es nueva pero valora la experiencia y el aporte de la anterior.
Para Bize, que ahora escribe el guión de "La vida de los peces" cada película surge de la sensación de lo sentido en un instante que luego se transforma en una historia. Lelio, que está montando "Navidad", siente que los proyectos nuevos vienen de un conjunto de retazos: pequeñas historias, ideas, temas, sensaciones, algo que no alcanzó a desarrollar en plenitud en la película anterior, etc.
Tanto en "Cine Video", durante 13 años, como en "Perdidos en la noche", "Coyote" y "Hora 25" he tratado de abordar las claves de los procesos creativos de cineastas, guionistas, dramaturgos, directores de teatro, escritores, actores, etc. Me gusta explorar la trama invisible de la creación porque allí está la huella indeleble de los creadores y el reflejo de un instante, del contexto, del país, de algún proceso o tendencia que estaba flotando en el aire cuando la obra se creó.
Bize y Lelio me dicen que adhieren categóricamente a lo que alguna vez les dijo Carlos Flores, fundador y profesor en la Escuela de Cine de Chile, respecto de las tácticas para abordar el rodaje y el montaje. Para lo primero, ataque y irreflexivo; para lo segundo, retroceso metódico.
Tengo la sensación, y esto lo converso siempre con los diversos equipos con los cuales realizo programas de televisión, que el proceso tiene dos amores y no hay que equivocarse: primero hay que enamorarse de la grabación y del material que allí se recoge. Pero después hay que enamorarse del relato, lo cual muchas veces implica dispararle un balazo a horas y horas de material que en algún momento nos fascinaron. Los que no se enamoran del relato van a contar mal la historia.
lunes, septiembre 01, 2008
"Litoral", el pasado es un país lejano
Todo está listo y hay que cumplir algunos ritos de inicio de filmación. La foto.

Siete meses después estamos a punto de estrenar. Vuelvo a mirar el primer capítulo antes de la salida al aire. Lo he visto tantas veces pero me continúan sorprendiendo los detalles, las atmósferas, las emociones cinematográficas.
Al inicio, mientras se escucha la notable música de Jorge Arriagada, se lee lo siguiente.
es el único barco
en el que vivos y muertos
conviven pacíficamente.
No es mi opinión:
yo viajé tres años y medio
en ese barco maldito
y de lo que vi y hallé
en ello navegando
solo me quedan recuerdos
de trifulcas, maldiciones
y amenazas.
El capitán lo ha dicho:
Este no es el barco de los muertos
Aquí los que lo tripulan
No están ni vivos ni muertos
Sobreviven a medio morir saltando"
(Encontrado en el chaquetón del marinero Carlos Esparta Puebla El día que se colgó)
Así comienza Litoral, una serie que tiene diversas bajadas; para algunos son "cuentos del mar", para otros "aventuras de marineros" y las posibilidades, como siempre ocurre en el cine de Ruiz, son infinitas porque en cada una de sus obras hay una dimensión poética que admite muchas lecturas.
Dice Ruiz: "...muchos de esos cuentos los escuché siendo niño, me los contaron mis abuelos de la zona central y de Chiloé".
¿Por qué hacerlos?
"Porque, como dice un poeta inglés, el pasado es un país lejano, allí las cosas pasan de otra manera. En ese país viven fábulas y mitos, y para encontrarlos hay que hacer el viaje."
La mirada, o las maneras de mirar, o de no mirar, se cuelan en los diálogos de Litoral.Dice un personaje, el sobrecargo Cortínez, refiriéndose a los marineros del Lucerna (¿y también a los chilenos?): "marineros sombríos y sin mirada, porque aquí nadie mira a nadie y a fuerza de no mirarse terminan por no verse".
Otros diálogos me huelen a eso tan chileno del "vamos viendo", el "ahí vemos" y el "si te he visto no me acuerdo". El sobrecargo Cortínez baila un bolero con una chica, la Triste, de la cual se ha enamorado:
- ¿La puedo seguir viendo?
- Todo tiene su cómo y su cuando, yo le diría.... talvez.
- Todo talvez tiene su quizás y su hasta cuando.
- En el decir se conoce al conocedor.
- ¿Conocedor en amores dice usted? poco y nada. Soñador de amores bastante, eso si que sí.
- Cuando usted quiera joven.
Y, como siempre en Ruiz, en historias de amores, el diablo mete su cola:
Acerca del origen de la serie Ruiz sostiene que "nadie puede renegar de su infancia. Y ella está poblada de cuentos y ensoñaciones irrenunciables. En conclusión, bienvenidos sean los vampiros, los frankesteins, los omenes y poltergeist. Pero que le den también una oportunidad a picuchenes, traucos y buques fantasmas."
lunes, julio 14, 2008
Fragmentos Urbanos (2) LA CHICA DEL ZIMBABVE Y EL ESTÚPIDO DEL BUS
y sigo aquí, esperando, cagándome de frío, con ganas de que las cosas pasen rápido y que alguien corte esto y le ponga el punto final y el tipo sigue ahí, pegado a la ventana
estoy aburrida de escupir el teléfono una y otra vez, si el estúpido del bus no estuviera encerrado ahí mirando por la ventana como quien mira la televisión podría darse cuenta que más allá hay focos, micrófonos, cámaras y una veintena de tipos corriendo de un lado para otro desde hace más de seis horas para filmar este maldito spot que no durará más de 30 segundos en la pantalla aunque aquí todavía falta mucho y para colmo de males todavía no termino el trabajo sobre la puta madre de la Pilar Quintana y los coleccionistas de polvos raros que, sin ser lo mejor que he leído, está entre los buenos

y mientras yo hago como que suena el teléfono después de escupirlo como veinte veces y hago como que me importa quien me llama y hago como que no tengo los huesos congelados y hago como que no me muero de ganas de mear por fin el bus se aleja llevándose al estúpido que va arriba mientras el muy pendejo a la vuelta de la esquina se gira en el asiento como si aquí estuviera sucediendo algo importante cuando lo único que importa es que el puto director del spot grite de una vez por todas que la corten.
martes, mayo 20, 2008
Fragmentos Urbanos (1) LA CHICA DEL BAR ZIMBABVE

La única que permanece inmóvil es la silueta de una chica de veintitantos que se recorta sobre un letrero de neón azul cruzado por dos palabras, Bar Zimbabve, que lleva un buen rato observando atentamente la pantalla de su celular.
Estoy estratégicamente instalado en el bus que me llevará de regreso al hotel y la espío sin piedad desde la penumbra. El humo del cigarro de la chica envuelve por algunos instantes la luz azul del teléfono y luego se disuelve en la noche mientras ella insiste en mirar la pantalla con una terquedad de la que emergen destellos amenazantes.
Trato de imaginarme si lo que hay allí es un mensaje o la fotografía de algún él o de alguna ella. El vigor de su mirada y la insinuación de una rabia que parece superar a la pena, me fue convenciendo que se trataba de una imagen, y no de un mensaje, porque sólo a otros ojos se los puede mirar de ese modo.
Un estruendo silencioso emana de su cuerpo cuando en un solo movimiento arroja la colilla del cigarro al suelo, le pone el pie encima, gira la zapatilla hasta no dejar huella de los restos de tabaco, acerca despacio el teléfono a su rostro y escupe la pantalla. Le tira encima una mirada desafiante, guarda el celular en uno de los bolsillos traseros de su jeans, enciende otro cigarro y luego exhala la primera bocanada de humo con cierta satisfacción que no oculta del todo la ira que se asoma en sus ojos negros.
Las puertas del Bar Zimbabve siguen batiéndose cada vez que entran o salen curahuillas y prostitutas, dealers y candidatos a sobrevivir la noche, mientras ella continúa siendo la única persona inmóvil en esa noche que continúa acumulando nubarrones.
La segunda colilla también cayó al suelo bruscamente pero no fue aplastada sino que un puntapié la lanzó con desdén a un par de metros. Luego mira hacia su alrededor mientras decide hacia donde partir cuando suena el timbre del celular. Instintivamente mueve su cabellera negra y luego permanece inmóvil, como preparándose para una lucha sin cuartel.
El celular suena por cuarta vez y entonces ella lo saca del bolsillo y sin identificar quien está llamando apreta la tecla para contestar, mientras el bus en que yo estoy comienza a moverse lentamente.
Ella escucha en silencio y yo me voy girando en el asiento mientras el bus dobla la esquina y antes de perderla de vista creo ver en sus ojos un relámpago que la estremece y durante el viaje hacia el hotel me recuesto en el asiento, cierro los ojos tratando de comprender si ese relámpago existió o lo imaginé sólo porque a esas alturas yo necesitaba que ella se estremeciera.
lunes, mayo 05, 2008
AL INICIO, LA MUERTE
En "Sunset Boulevard" ("El crepúsculo de los dioses", 1950, Billy Wilder) todo comienza con una muerte, pero la apuesta es más jugada. El narrador, Joe Gillis (interpretado por William Holden), es un guionista y desde el inicio escuchamos su relato en off. El detalle es que en la primera escena el cadáver de Gillis flota en una piscina. Entiendo que es la primera vez que una película está narrada por un muerto.
"Un día hay vida. Por ejemplo, un hombre de excelente salud, ni siquiera viejo, sin ninguna enfermedad previa. Todo es como era, como será siempre. Pasa un día y otro, ocupándose sólo de sus asuntos y soñando con la vida que le queda por delante. Y entonces, de repente, aparece la muerte. El hombre deja escapar un pequeño suspiro, se desploma en un sillón y muere. Sucede de una forma tan repentina que no hay lugar para la reflexión; la mente no tiene tiempo de encontrar una palabra de consuelo." (Paul Auster, "La invención de la soledad".)
"Muchos años después frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo." (Gabriel García Márquez, "Cien años de soledad")
"El 5 de junio se cumplirán tres años del suicidio en Irak del coronel norteamericano Ted Westhusing. Lo habían ascendido pocas semanas antes y le faltaban cinco para terminar su misión en el país ocupado. Lo encontraron en su trailer con el orificio de un tiro detrás de la oreja izquierda disparado por su Beretta 9 milímetros de servicio. En realidad, no se mató él: lo mató su sentido del honor militar." (Juan Gelman, "Honor o muerte")
"Tú la mataste.
"Hoy murió mamá." (Albert Camus, "El extranjero")
"Al día siguiente no murió nadie." (José Saramago, "Las intermitencias de la muerte")El escritor John Cheever, también pensando en comenzar por el final, propone una variante que me interesa, hacer el viaje al revés:
"Me gustaría que el orden en que se han publicado estos relatos se invirtiera y que apareciera yo primero como un hombre mayor, y no como un joven estupefacto al descubrir que hombres y mujeres genuinamente recatados admitían en sus relaciones amargura erótica e incluso codicia."No está mal. Comenzar viejo, terminar niño, ir desde el hombre mayor al joven estupefacto, viajar de la tumba a la cuna. Total, la vida es y seguirá siendo un paréntesis. Al revés podría ser más entretenido.
Lo que necesitamos es, y aquí a apelo a Stephen Hawking, "Breve historia del Universo", una ayuda mayor: quizá cuando el universo deje de expandirse y comience a contraerse el tiempo va a retroceder.
sábado, abril 05, 2008
HORA 25, TERCERA TEMPORADA
Partimos con una crítica de Camilo Marks al libro "El secreto"; pocas veces lo he visto tan divertido y tan enojado al mismo tiempo, pero es que el librito aquel es el festival de lugar común, la tontera facilona y, por otro lado, un tremendo negocio editorial.
Tidy, para no ser menos, hizo una nota llena de sarcasmos e ironías, en su mejor estilo, sobre algunas mansiones en Santiago. La verdad es que los precios y esa cantidad de metros cuadrados resulta absurda y, en algunos casos, de la estética mejor ni hablemos. ¿Será que algunas personas andan buscando una especie de paraíso perido en las mansiones? ¿Nadie les ha dicho que el paraíso, o el infierno, están dentro de uno?
Me tocó hacer una entrevista a Gonzalo Justiniano, que el jueves acaba de estrenar su novena película, Lokas, que provoca reacciones dispares. Algún crítico sostiene que es una película por encargo realizada sin pasión ni compromiso y a otros les gusta que el cine chileno se meta con la comedia.
Más que profundizar Lokas -cuyas similititudes con "La jaula de las locas" (1978, Francia), de Eduoard Molinaro, y con el remake grinfo "The Birdcage", 1996, EEUU) de Mike Nichols son evidentes- opté por un repaso rápido de su biografía.
De Justiniano me gustan mucho Caluga o Menta y Amnesia, la primera porque explora el Chile marginal de los inicios de la transición y la segunda porque fue un tremendo acto de coraje abordar el tema de los militares y la represión cuando una parte de la clase política estaba muy asustada con Pinochet y la otra le rendía pleitesía a cada instante. Valiente Gonzalo Justiniano.
Además hay que reconocer que él lanzó al estrellato a Marcela Osorio en Sussy y a Manuela Martelli en B Happy. No está mal.
El tip, comentario de temas de actualidad que hacemos con Diana al inicio del programa, estuvo dedicado a felicitar al escritor Jorge Edwards por el premio a su novela "La casa de Dostoievsky", ganador entre más de 550 trabajos de 22 paises que se presentaron.
No alcanzamos a hablar de la píldora del día después. La decisión del Tribunal Constitucional de prohibir su distribución a través del sistema público tiene efectos que son claramente discriminatorios. Los pobres no tendrán oportunidad de recibirla, mientras los sectores acomodados seguirán comprando la píldora en las farmacias.
Suscribo plenamente lo que señala Víctor Orellana Bravo en carta a La Tercera el sabado 5 de abril: "No entiendo: la misma píldora que es abortiva, diabólica, inmoral, asesina y antiética, deja inmediatamente de serlo cuando se trata de transarla a través del lucrativo negocio de las farmacias. ¿Por qué es abortiva en los consultorios, pero no en las farmacias? Exijo una explicación".
Si quieren comentar el programa pueden hacerlo aquí y en el Diario Mural del sitio TVN.CL.
Además les propongo que sugieran entrevistados y temas. Y que también nos hagan críticas.
jueves, marzo 13, 2008
CUENTOS DEL MAR, RUIZ
La jornada partió a las 7 de la mañana en uno de los comedores de "El Parrón", que se ha convertido en la Quinta de Recreo "El Litoral", ambientada en los años Cincuenta, en las cercanías de San Felipe.

¡Acción!, dice Ruiz, y una orquesta compuesta por cuatro músicos interpreta en riguroso silencio la canción "En Mejillones yo tuve un amor".
El cantante hace como que canta, los músicos hacen como que tocan, los instrumentos hacen como si fueran tocados, los actores bailan al ritmo preciso haciendo como si estuvieran escuchando la canción.
Todos nos imaginamos la música y por nuestras cabezas desfilan las primeras estrofas de la canción de Gamelín Guerra Seura, muerto en el olvido en 1988, un día antes del aniversario de la muerte de su ídolo, Gardel.
(En Mejillones yo tuve un amor
hoy no lo puedo encontrar.
Quizás en estas playas
esperándome estará.
Era una linda rubiecita
ojos de verde mar
me dio un beso y se fue, no volvió más.)
- Nunca me imaginé que en el cine bailaban sin música.
- Es que así es el cine.
- ¿Cómo?
- Mentiroso.
- No entiendo...
- La música se inserta después, en la post producción.
- ¿Y cómo lo hacen los actores?
- Llevan la música por dentro, para eso son actores.
Interior, Quinta de Recreo. (Fragmento).
¿Puedo hacerle una pregunta indiscreta?
La Triste
Se la debo amigo Segundo.
Segundo
Ya sabe mi nombre.
La Triste
Aquí se sabe todo.
Segundo
¿Y sabe lo que le quiero preguntar?
La Triste
Quiere preguntarme por qué vengo cada sábado sabiendo que nadie me va a sacar a bailar.
Segundo
También.
La Triste
¿Quiere preguntarme por qué dejo que los novios se me mueran?
Segundo
También.
A su alrededor se mueven productores, asistentes, maquilladoras, vestuaristas, el director de fotografía y una serie de otras personas que cumplen instrucciones muy precisas. Ruiz está sereno, relajado, esperando que llegue el momento de la acción.
Si entrara alguien que no conoce a Ruiz y que tiene en la cabeza la imagen típica del director histérico que grita, putea y patea sillas en este caso no podría adivinar quien es el director.

Confieso que me costó encontrar Esperanza, a veces me pasa, pero le puse empeño y al final lo logré. Después de eso todo salió fácil.
Cuando llego Ruiz me presenta a "El Choro", un perro chico, feo, peludo, blanco y negro, con los dientes salidos, que comanda a otros cuatro kiltros que mantienen todo en orden. Estamos salvados, "El Choro" controla la calle, me dice Ruiz.
Se va a grabar otra escena.
Voz del finado
Los clientes partían con las frutas y legumbres y se les podrían en el camino. Ellos que volvían y zan!, que se les mejoraban. Era la de nunca acabar. (...) El costino es ocurrente. Y a Don Inquilino se le ocurrió una estratagema que le llaman. Acompañaba la fruta.
(....)
Cliente
Caserito, quiero dos kilos de duraznos y un kilo de palta.
Don Inquilino
Yo se la acompaño. Así le va a costar la mitad.
Cliente
¿Cómo que me acompaña?
Don Inquilino
Yo aseguro la mercadería hasta la puerta de la casa del cliente.
Cliente
Raro me parece.
Don Inquilino
Si me deja acompañarlo le va a costar la mitad.
Cliente
Más raro me parece.
Don Inquilino
Y en el camino le cuento chistes y todos contentos.
Cliente
Más y más raro lo estoy hallando.
Don Inquilino
¿Es sí o es no?
Cliente
Es sí, pero igual es raro
Primero se ha registrado el plano master, la secuencia completa en plano general, varias veces, y lusgo los primeros planos de los diálogos, los gestos, las miradas furtivas, los numerosos detalles que conforman la puesta en escena y la narrativa de "Litoral".
Finaliza la jornada, pero aún queda mucho: Valparaíso, Chiloé, un barco.
Me preocupa La Triste. Pero no me atrevo a sacarla a bailar.
viernes, enero 25, 2008
Notas de verano: ENTRE EL TEATRO Y COPPOLA
Hora 25, Santiago a Mil, 36 grados de un calor apabullante pero con noches ideales para comer en una terraza y escribir notas al paso con asociación más o menos libre que en este caso comienzan con el drama de los personajes teatrales que no quieren morir, links con Griffero y las palabras de las emociones. Además, Antonio Muñoz Molina, Juan José Millás y Freud: para qué sirven los relatos. Tropiezo de terror con el detector facial de una cámara digital que decreta la alegría por obligación y final feliz con una cena en Zapallar con (me pongo de pie) Francis Ford Coppola.
Me imagino que ese frágil y delicado proceso de ponerle palabras a las emociones está siempre al borde de la traición, ante el peligro de que las palabras terminen por interpretarse sólo a sí mismas renunciando a las emociones primigenias que las parieron.
Es curioso que la autenticidad parece desplegarse con mayor fuerza en los territorios misteriosos. Pero la autenticidad también tiene sus muertes.

¿Qué mierda es esta? ¿Sólo sonrisas? ¿Todos felices y siempre optimistas?
Cómo renunciar a un rostro que devele esa región solitaria del alma que sólo la tristeza puede reflejar. Cómo no fotografiar la mirada perdida de unos ojos opacos de nostalgia.
Seguramente esas fragilidades serán rechazadas por el disparador automático de la cámara y el detector facial se convertirá en una especie de policía del alma que proscribe las emociones que no se expresen en una sonrisa. Y entonces resulta que el detector sólo registrará almas sepultadas por una alegría obligatoria.
Griffero sostiene que el teatro le pone palabras a las emociones, mientras el detector facial las proscribe. ¿Esa es la diferencia entre el arte y la tecnología?
Bueno, pero este verano ha tenido de todo. Gracias a una generosa invitación del cineasta Andrés Wood, una de estas noches tuve la oportunidad de disfrutar una cena con Francis Ford Coppola junto a otras nueve o diez personas.

El encuentro fue privado y en un tono calmo, así es que tuve aguantarme las ganas de sacar cámara y registrar, aunque fuera brevemente, una conversación con el director de El Padrino, Apocalipsis Now, Drácula y otras películas notables. Confieso que me costó mucho, pero no podía traicionar la hospitalidad de los anfitriones.
La cena fue larga, tranquila, a ratos divertida. A Coppola le gusta conversar acerca de la comida: crónica de una aceituna, comparaciones de mariscos de diversas regiones, el vino, el aceite, la fruta, los olores, etc.
Me acordé del relato de un amigo que estudió en la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños, en Cuba. Me contó que Coppola fue su profesor y que en no pocas ocasiones algunas clases se llevaban a cabo mientras el cineasta les preparaba un gnoquis inolvidables tanto por los resultados como por el cocinero.
Además de la comida, mucho cine. Obviamente, quisimos saber de la película que está filmando en Argentina ("una película muy personal") y era imposible no preguntar acerca de los mitos en torno a El padrino o Apocalipsis Now.
A propósito de esta última, reviso de nuevo el libro de Eleanor Coppola, esposa de don Francis, "Notas a Apocalipsis Now. Diario de una filmación". Escrito en 1979, está basado en notas que ella fue tomando durante el rodaje en Filipinas con el objeto de hacer un documental.
Allí se relatan los hitos de una especie de maldición que terminó con Coppola quebrado económica y emocionalmente: los decorados arrasados por un tifón; Martin Sheen, el protagonista, sufre un ataque al corazón a mitad de rodaje; Marlon Brando llega a Filipinas sin haber leído el guión y con muchísimos kilos de más (de ahí que Coppola tuvo que trabajar fundamentalmente con primeros planos y sombras que ocultaran su inmensa humanidad); los helicópteros prestados por el gobierno eran retirados para combatir a la guerrilla, etc.
Por si eso fuera poco, Eleanor Coppola relata en una de sus notas que "he oído que uno de los editores robó todo el final de la película, rollos y rollos de película, y que le ha estado mandando cartas llenas de ceniza a Francis durante una semana. George Lucas me dijo: "¡Oye, podrías hacer un documental sobre esto!"
Todo esto ocurre mientras Sofía Coppola gatea cerca de su madre y juega con plasticina, mucho antes de realizar, entre otras, películas como "Vírgenes Suicidas", o (me vuelvo a poner de pie) "Perdidos en Tokio" o (ahora me siento) "María Antonieta".
¿Por qué despidió a Harvey Keitel de "Apocalipsis Now" luego de un mes de trabajo? El tipo se quejaba por todo, que la comida era mala, que el hotel de Brando era mejor, que esto, que lo otro... Como el trabajo iba a durar un año (al final duró bastante más tiempo) supo que no iba a poder soportarlo durante todo un año, lo despidió y contrató a Martin Sheen, que después sufrió el ataque al corazón.

Bueno, en la noche cálida con olor a mar y ruido cercano de las olas Coppola salta de un tema a otro, relata anécdotas, es curioso y pregunta, sonríe a menudo, disfruta, lejos, muy lejos de todo aquello que alguna vez le hizo afirmar "mi película no es sobre Vietnam, es Vietnam."
miércoles, noviembre 21, 2007
RETRATO EN MOVIMIENTO

Después de anotar todo lo que se pudo, cierro los ojos y me hago el dormido para sorprender a algún trozo perdido de otro mundo que quizá me puede conectar con esa vida paralela que vivimos por las noches y que nos regala tesoros, claves, pistas de algo que sucedió o la intuición de lo que está por ocurrir.

Vuelvo a explorar ese crepúsculo que enfurece al mar, la araña inmensa bajando por la cordillera, la imagen de mis padres, la casa derritiéndose, el caballo que se convierte en un niño que es mi hijo, la mañana gloriosa en que camino sobre el mar, el toro mordiéndome la mano, el galope orgásmico, el jardín donde están ellas, todas ellas, mientras yo me paseo invisible, espiando cada uno de sus gestos.

Revisitar cada sueño me produce el placer de mirar una especie de cortometraje del cual soy el único autor y el solitario espectador.
martes, octubre 16, 2007
Roma Ruiz
Cuando vamos por el pasillo nos dicen que acaba de salir un tipo que salió con mala cara, alcanzo a ver su sombra (después nos enteramos que lo habían puesto en aprietos porque a nadie le gustó la película), es Coppola, me dicen, ¡Coppola!, me digo a mí mismo, glup hace mi garganta, ¡es Coppola!, me vuelvo a decir por si no me escuché, glup de nuevo, pero ya estamos sentados frente a los periodistas, hay que responder en italiano, glup hace mi garganta por tercera vez, dura media hora y todo transcurre normal.
Tres de la tarde, nos estamos tomando un café en el hotel con Ruiz y Valeria Sarmiento, nos vamos a ir a las 15.45, estamos cerca, la función es a las 4, en la sala grande nos han dicho, ¿qué significa sala grande? había preguntado en la mañana, tiene 1.120 butacas me contestaron. ¿Cómo irá a ser eso? pensé, tomando en cuenta a todas las estrellas que circulan por ahí el pronóstico no es simple.
De pronto, a las 15.15 aparecen unos tipos que nos vienen a buscar, ¿por qué tan temprano?, porque tienen que hacer alfombra roja nos responden, glup, glup, glup hace mi garganta, ¿alfombra roja? Disimuladamente me lustro los zapatos pasándolos por la parte de atrás del pantalón.
Tac, llegamos. 100 metros de alfombra roja nos esperan, miro mis zapatos, quedaron más o menos nomás, prefieron ni mirar cómo quedaron los pantalones. Vallas a ambos lados, mucha gente, al fondo diviso una gradería con 70 fotógrafos que nos esperan, en realidad, esperan a Ruiz, yo estoy allí de puro suertudo, comenzamos el paseo, un tipo de protocolo que va detrás de nosotros nos dice piano, piano, más lento, no se apuren, esto es un rito que tiene su ritmo.
Después de recorridos 30 metros llego a creer que soy importante, a los 50 metros mejor ni explico para que no piensen mal de mi, a los 70 ya estaba medio inconsciente, deténganse en los puntos blancos dice el tipo de protocolo que nos sigue de cerca, yo lo escucho desde muy lejos, el sonido está como abombado, las imágenes me pasan en cámara lenta, termina la sesión de fotos y cuando dejo la alfombra roja y vuelvo a pisar el cemento descubro, agradecido de volver a encontrarme conmigo, que soy el mismo gil de siempre, el de todos los días, que la alfombra roja duró apenas dos minutos (¿o dos días?), vuelvo a la normalidad, me dejo de creer importante, el sonido es normal, las imágenes pasan a una velocidad normal pero yo estoy low batt.
Entramos a la sala. Repleta. Se llenó 40 minutos antes nos dicen. Por protocolo presentan primero al productor ejecutivo, me debo poner de pie, aplauden cocon cortesía, otra vez siento todo abombado, luego presentan a Ruiz, una ovación, nos sentamos, el director del festival está al lado de Ruiz, apagan las luces y comienza La Recta Provincia. Fin, aplausos. Todo parece haber ocurrido en pocos minutos.
Juro que voy a llevar un papel confort en el bolsillo para limpiarme los zapatos cuando sea necesario. ¿Habré ensuciado la alfombra roja?
DOS. 20 de octubre. Hoy se estrena La Recta Provincia, antes iremos a la conferencia de prensa. La prensa italiana que ya la vió ha tenido elogiosos comentarios hacia la pelicula. Se ha dicho que es un resumen de toda la filmografia de Ruiz.
El jueves recibió el premio Maestro del Cine en el Campidoglio, que es la sede de la Alcaldía de Roma, y lo hizo acompañado, entre otras autoridades chilenas e italianas, por la Presidenta Bachelet.
En su discurso de agradecimiento Ruiz citó a la madre de un presidente latinoamericano que dijo "si hubiera sabido que iba a ser Presidente lo habría educado mejor", para agregar: "si hubiese sabido que iba a recibir este premio habría hecho mejor las peliculas". En su discurso la presidenta valoró que Ruiz fuera tan chileno y tan universal.
Mientras tanto, el agua de la Fontana di Trevi aparece teñida de rojo. Un grupo "futurista", se especula que sea de ultraderecha, protestó contra el Festival de Cine por el dinero que se gasta. Fue un acto vandálico que atentó contra un símbolo romano y, al mismo tiempo, cinematográfico: La dolce Vita, una de las grandes películas de Fellini quedó manchada de rojo. Los romanos se declaran ofendidos por esta imbecilidad. La tontera no tiene límites y los futuristas son unos retrógrados.
Me complica no tener tiempo para escribir, pero son tantas las actividades que no alcanzo. Anoche nos fuimos a comer con Ruiz a la Osteria del Tempo Perso, elegida por razones tanto cinematográficas como culinarias, con Valeria y un par de amigos. Conversamos lento, largo, y de todo. Esta contento. Nos acordamos de sus nietos, en particular uno, Javier Sanfeliu, que se llevo mas de un brindis carinoso y admirativo.
Vi a Cate Blanchet, todavia estoy estupefacto pero no dire nada porque no quiero tener problemas con Belluci.
Voy al cine, despues sigo.
UNO. 16 de octubre. El jueves 18 de octubre Raúl Ruiz recibe el premio Maestro del Cine, que antes fué otorgado a Hitchcok, Godard, Scorsese, Polansky y otros maestros. El sabado 20 se estrena el largometraje La recta Provincia. Y durante todo el Festival se llevará a cabo la retrospectiva de Ruiz exhibiéndose 46 de sus películas. Entre ellas, Días de Campo, Tres tristes tigres, Diálogo de exiliados, Palomita Blanca, Tres vidas y una sola muerte, Klimt, Las tres coronas del marinero, Los dominios perdidos, etc., etc. O sea, Roma a todo Ruiz.
Las exhibiciones y eventos se llevan a cabo en el Auditorium, un recinto gigantesto con varias salas de música y cine, espacios al aire libre, una librería espectacular, restoranes, cafeterías, salas para niños y una multitud de periodistas de todo el mundo que circulan por el lugar.
Y, por supuesto, una alfombra roja. Los primeros en pasar por allí el jueves en la tarde serán Monica Bellucci (¿podré resistir aquello?), el actor francés Daniel Auteuil y el director Alan Corneau. Todo comienza con "Le deuxième souffle", un film que coquetea con el género negro en los bajos fondos (¿ella será mala o buena?, me da lo mismo; ¿se salva o la matan?, eso no me da lo mismo).
Las seccciones del Festival son varias: 14 películas en competencia; otras tantas en la categoria Lo mejor del Cine 2007, donde va La recta provincia porque, siendo homenajeado Ruiz con el Premio y la Retrospectiva, no podía ir en concurso, se habría sentido como una presión para el jurado.
Hay otra sección que es interesante, Actors Studio, con las mejores peliculas de actores y actrices que se formaron en la mítica academia: Paul Newman, Rod Steiger, Marlon Brando, Dustin Hoffman, etc. En ese contexto, una conversación con Jane Fonda. Además, homenaje a Sophia Loren. Una secciòn que se llama Alicia en la ciudad, que va en las mañanas y es cine para ninos.
Y estrellas, muchas estrellas. Y por si fuera poco, Francis Ford Coppola, que decidió estrenar en este Festival.
El otro que la lleva es Walter Veltroni, Alcalde de Roma, creador del Festival, escritor y respetado crítico de cine. Y, además, poltico.
Acaba de crearse el Partido Democrático que reúne a ex comunistas y ex demócratacristianos. El domingo 14 recién pasado se realizaron unas primarias abiertas para elegir a sus autoridades, esperando los organizadores que, en toda Italia, votaran alrededor de 1 millón de personas. Votaron más de 3 millones y medio y el 74% lo hizo por Walter Veltroni.
El domingo en la noche me asomé por la sede del Partido Democrático de puro curioso y en medio de un ambiente muy efervescente, dato no menor, por los parlantes del lugar no sonaba un himno partidario sino The Beatles.
Veltroni, ahora convertido en el líder indiscutido de la centro izquierda dijo algo que me pareció interesante: "el país está más adelante que quienes lo representan, y también más adelante que quienes lo relatan", en una muy directa llamada de atención a la clase política y a los medios de comunicación.
Veltroni conoce muy bien el cine de Raúl Ruiz. Por estos días, ambos nadan en reconocimientos: Veltroni con millones de votos que convierten al Partido Democrático en la principal fuerza política de Italia, y Ruiz, puesto a la misma altura de Hitchcok, Godard y Polansky, homenajeado con la retrospectiva de sus peliculas y La Recta Provincia seleccionada por el Festival para su estreno mundial.
(Mientras tanto, yo me pregunto: ?Y ella? ?Se salva o la matan? La prefiero mala pero viva.)
